Las graduaciones en México; ¿son realmente graduaciones?
Sección Editorial
- Por: Armando De la Rosa
- 10 Julio 2026, 00:00
En la República Mexicana, desde los tiempos de antaño, incluso los prehispánicos, la fiesta en general es todo un acontecimiento que invita a la celebración familiar y/o masiva, según sea el caso. Y, si se revisa la historia a detalle, resalta la figura dancística, así como la presencia de la religiosidad. Es como decir: “En el nombre de todos los Santos” (o dioses), vámonos todos a la fiesta patronal.
Si es porque llegó un nuevo elemento a la familia, o porque hay que bailarle y pedirle a Chaac o a Tláloc por la abundancia del vital líquido existencial, sin faltar la degustación de los platillos típicos, la fiesta se hace porque se hace.
¡Ah! Pero eso sí, no puede faltar la representación artística del concepto de la deidad en cuestión. Los disfraces y el folclore artístico, la pintura, las máscaras, la música y la ceremonia presidida por las autoridades civiles y religiosas son toda una obra de arte mexicana.
Hoy, en el siglo XXI después de Cristo, el origen emana desde entonces con toques donde se observa la danza, la comida, la reunión familiar y de amistades, y el jolgorio en general. Ahora sí que es un verdadero “mitote” (mihtotl). Aquí sí se aplica el término: “Volver al origen”.
Es imprescindible señalar que los elementos básicos prehispánicos están comprendidos en las ceremonias de graduación escolares. Sin embargo, acá en el norte de nuestro país, la mezcla es con aspectos anglosajones, donde la fotografía es imprescindible.
Desde que los infantes están en el jardín de niños, las “mamis” ya están preparándose para saber qué hacer cuando concluyan esta etapa escolar. Que si la hacen en salones privados con vestimenta formal o casual; que, si la llevan a cabo en la escuela, pero al salir la reunión se efectúa en la casa de “fulana” o “mangana”, dado que la fiesta debe hacerse a fuerza. En fin, sin fiesta no tiene “chiste” graduarse. Obvio que la cooperación debe ser pareja. Para este tipo de festejos el recurso económico sale porque sale; los abonos que se esperen tantito. Primero está la vestimenta del niño, así como el pago de la renta del salón y sus alimentos. Todo lo demás que se detenga tantito. Primero lo primero, y segundo lo segundo.
¡Ajúa!
En esta crónica ordenada resulta que tenemos la graduación del kínder, de la escuela primaria, de la secundaria, de la preparatoria, de la universidad y la de estudios de posgrado. Mínimo son seis “fiestas”. Esto sucede si contamos que esa familia tiene solo una criatura. ¿Y si tiene más descendencia? Échenle cuentas: una por hijo. ¡Eso sí! A todas vamos. Este es mi México lindo y querido.
¿Han escuchado la expresión “como México no hay dos”? Aquí está la respuesta (entre otras más): a mis años, no conozco otro país tan fiestero como el nuestro. Como muestra basta un botón, reza un famoso refrán o dicho popular. El vecino país del norte (que yo sepa) solo tiene dos graduaciones: la de high school y la del college; punto. Y en la party solo asisten los graduados. ¿Y qué pasa en nuestra patria? ¡Hasta el perro asiste! ¿Será porque los salones para eventos sociales ya son pet friendly? Pues será “el sereno”, pero los abuelitos, hermanos, padrinos y los vecinos más queridos van a la graduación. Para todos hay.
Toda esta crónica pone en evidencia la unidad familiar. ¡A mucha honra!
Como ya lo dijimos una vez aquí: en los planteles educativos hay cuatro festejos que el directivo no debe dejar pasar: la celebración del 10 de mayo, Día de las Madres; la del 15 de mayo, Día del Maestro; la del Día del Niño o del Estudiante, y la de graduación.
¡Y quítense de cosas! La verdad como es. Se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
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