Las sillas ocupadas y los espacios vacíos
Sección Editorial
- Por: Protágoras Tamaulipeco
- 18 Agosto 2026, 04:50
El pasado 13 de agosto, el presidente municipal de Ciudad Victoria, Eduardo Gattás Báez, celebró su cumpleaños número 59 ante unos dos mil quinientos asistentes.
La convocatoria, más que social, resultó política. Acudieron las senadoras Olga Sosa Ruiz y Maki Ortiz Domínguez; el diputado federal Carlos Canturosas; la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas; sus homólogos Carlos Peña Ortiz, de Reynosa, Antonio Borjón, de Llera, y Carlos Quintanilla, de Padilla; y la diputada local Blanca Anzaldúa. Buena parte de las aspiraciones rumbo al 2027 coincidió en un salón.
Conviene, sin embargo, reparar en lo ausente como un dato curioso: el gobernador Américo Villarreal Anaya no figura en las crónicas del evento.
Gattás le agradeció públicamente “la confianza”, un reconocimiento formulado en mensaje.
En política, las agendas también se leen por lo que omiten. Otro dato curioso, la reunión se celebró en horario laboral.
El alcalde se dijo “en plena capacidad” para “ser la voz de nuestra región” en el ámbito federal. La aspiración es legítima; la rendición de cuentas, obligatoria.
TAMAULIPAS LOGRA LA MEJOR SOBRETASA DEL PAÍS
Ahora les cuento, cuando una familia debe dinero, cada mes paga lo prestado más un extra por el préstamo. Eso son los intereses.
El gobierno de Tamaulipas fue al banco y dijo: cóbrenme menos por lo mismo. Y llamó a cinco —BBVA, Banorte, Banamex, Santander y Banobras— a competir, como quien pide precio en tres tiendas antes de comprar los tenis.
Ganó el más barato: la sobretasa bajó de 0.43 a 0.34 puntos. Ojo: no se pidió más dinero prestado. Solo se logró que la deuda que ya existía costara menos.
La heredada rondaba los $16,000 millones; hoy va en $14,983 millones. Y aquí el punto que casi nadie vio. De los $439 millones que se ahorrarán en veinte años, al gobernador Américo Villarreal Anaya y a su secretario de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González, apenas les tocan $77 millones.
El resto lo cobrarán gobernadores que ni conocemos, es plantar un árbol sabiendo que la sombra la usará alguien más. En la política mexicana eso es rarísimo. Deja una pregunta: si a Tamaulipas le funcionó competir, ¿por qué los municipios siguen aceptando el primer precio?
¡¡Yássas!!
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