¿Las vacaciones se viven o se postean?
Sección Editorial
- Por: Marysol Flores
- 17 Abril 2026, 00:00
¿En qué momento dejamos de vivir las cosas para empezar a documentarlas?
La semana pasada salí de vacaciones con mi familia y decidí no subir absolutamente nada a redes sociales: ni una foto, ni una historia, ni un intento de mostrar dónde estaba o qué estaba haciendo. Quise hacer, conscientemente, una especie de desintoxicación digital.
No era la primera vez que lo intentaba. La idea ya me rondaba desde que vi el documental The Social Dilemma, que deja claro algo incómodo: no somos realmente los usuarios, somos el producto. Nuestra atención es lo que está en juego, y hay industrias enteras invirtiendo millones para capturarla.
El resultado de este pequeño experimento fue más simple de lo que esperaba: más tiempo en familia, menos interrupciones y, sobre todo, menos esa necesidad constante de pausar un momento para compartirlo. Porque sí, incluso en vacaciones, existe esa presión silenciosa de “subir algo”.
Esto no es un tema nuevo. De hecho, tiene nombre: detox digital o social media detox. Cada vez más personas lo practican porque reportan beneficios claros: menos carga mental, menor fatiga emocional, más tiempo personal y una sensación general de mayor bienestar. Y no es casualidad: distintos estudios han encontrado que sí existe una relación —aunque no siempre evidente— entre el uso intensivo de redes sociales y la salud mental.
En lo personal, sentí algo muy concreto: estuve más presente, más atenta, con más energía. Más disponible para lo que realmente estaba pasando frente a mí, no frente a una pantalla.
Algunos autores han reflexionado sobre esto desde hace tiempo. Cal Newport, por ejemplo, propone el concepto de minimalismo digital, una filosofía que invita a usar la tecnología con intención, no por inercia. En su libro Digital Minimalism, plantea que no se trata de eliminar la tecnología, sino de recuperar el control sobre ella.
Por otro lado, Sherry Turkle, en su libro Alone Together, lo resume de forma inquietante: “Esperamos más de la tecnología y menos de los demás”. Y con eso describe una idea inquietante: estamos hiperconectados, pero muchas veces profundamente solos. “Solos juntos”, como ella misma lo define.
Los estudios hablan mucho del uso de redes, pero también de algo más sutil: esta necesidad casi automática de documentar nuestra vida para que otros la vean. Puede sonar exagerado, pero a veces parece que, si no publicamos algo, no ocurrió. Como si una rutina en el gimnasio, unas vacaciones o un cumpleaños necesitaran validación externa para existir.
Por eso, en este viaje tomé fotos, sí, pero solo para nosotros. Sin pensar en el ángulo perfecto, la mejor luz o si el lugar era lo suficientemente “instagrameable”. Sin convertir cada momento en un posible contenido.
Y es que ahí está la trampa: las vacaciones, en teoría, están diseñadas para ser una pausa del mundo. Pero, cuando las convertimos en una producción, dejamos de vivir el momento y empezamos a pensar en el entregable, en la audiencia, en la narrativa. Y entonces la pregunta queda en el aire: ¿qué pasaría si posteamos menos… y comenzamos a vivir más?
Dra. Marysol Flores Martínez
TEDx Speaker · Autora · Consultora · Familióloga
Dra. en Liderazgo y Desarrollo Humano
Maestría en Psicología Neuroeducativa
Maestra de cátedra del Tec de Monterrey
Fundadora de @familiaviva.mx
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