The Piano
Cinefotógrafo y catedrático de la Carrera de Producción Cinematográfica de la UDEM. Contacto en mariogduenas@gmail.com @duenasmariog
Esta historia habla sobre la redención más profunda que un ser humano puede experimentar: el viaje hacia el autodescubrimiento.
Una playa desolada y pálida parece sumergida en un universo suspendido entre el azul y el verde. Frente a nosotros, el oleaje golpea con fuerza mientras un grupo de marineros desembarca luchando contra la marea. Cargan cajas pesadas y, junto a ellos, avanzan una mujer, una niña y un piano atrapado en un enorme cajón de madera.
Querido lector, estamos ante una obra de arte que merece ser contemplada una y otra vez. ¿Qué pasa cuando un equipo cinematográfico brillante se pone al servicio de la inigualable Jane Campion?
El resultado es una película que rompió esquemas de formas inimaginables, impulsada por las actuaciones de Holly Hunter, Harvey Keitel, Sam Neill y una jovencísima Anna Paquin.
Esto se complementa con la fotografía envolvente de Stuart Dryburgh, encargada de construir atmósferas mágicas. Pero, sobre todo, destaca la maravillosa música compuesta por Michael Nyman.
Esta combinación, sumada a la sensibilidad de Campion para narrar historias, no solo dio vida a un largometraje, sino a un conjunto de paisajes visuales dignos de análisis en cualquier escuela de cine.
No es para menos. Tras este proyecto, la cineasta fue nominada a mejor dirección en los premios Óscar. Aunque no se llevó esa estatuilla, la producción se coronó en las categorías de mejor guion, mejor actriz principal y mejor actriz de reparto. Por si fuera poco, arrasó también al conquistar la Palma de Oro en Cannes.
Pero dejemos de lado los premios y hablemos de la esencia de esta creación titánica. The Piano no solo retrata una época, un romance o una maternidad compleja en medio de un rincón aislado del planeta. Nos transporta a los confines de una Nueva Zelanda victoriana, rodeada por el misticismo de la cultura maorí.
Esta historia habla sobre la redención más profunda que un ser humano puede experimentar: el viaje hacia el autodescubrimiento. Es aferrarse a la única vía posible para comunicar sentimientos tan intensos e irrepetibles como el amor, el deseo, el odio o la desesperación de no estar en el lugar correcto ni con la persona amada.
La película nos permite habitar escenarios que mutan según el estado de ánimo de nuestra protagonista. Es muy probable que el único rincón verdaderamente vibrante y lleno de color sea la casa de un “salvaje” que convive con los maoríes, lejos de la rígida sociedad británica asentada en el rincón más remoto del mundo.
The Piano se estrenó en 1993 y hasta el día de hoy es consagrada no nada más como un film de culto, sino como un referente de cómo contar una obra maestra por medio de la expresión más grande del séptimo arte.
No pretendo comprometer ningún comentario, solamente invito a usted, querido lector, a que en estos tiempos tan abyectos y sin sentido, deleite sus sentidos en dicho film. Porque a veces decimos más con el silencio que con un mundo lleno de ruido.
