Partamos de la decisión tomada ayer por el gobernador Samuel García. Analicemos el veto a una parte del Paquete Fiscal 2026, aprobado por los diputados locales en diciembre pasado. Con este veto, el Ejecutivo estatal manda un mensaje. ¿Cuál es?
Que, a su parecer, tal como se aprobó el Decreto de Egresos, el Legislativo estatal daña el equilibro financiero; afecta el tejido de las finanzas públicas. Dicho de otro modo, contraviene las reglas de la disciplina fiscal.
Pero veamos fríamente las cosas. ¿En qué sentido contraviene la disciplina fiscal? Por un lado, porque se reducen partidas a obras y programas que son esenciales para la población.
Por otro lado, si ayer se enviaron las observaciones al Presupuesto de Egresos, te garantizo que la próxima semana se harán al Presupuesto de Ingresos. Las correcciones no son en algunos rubros, sino en lo medular.
Estos plazos los estipula la ley. Quedaban tres días para presentar las observaciones al Presupuesto de Egresos y diez para presentar las observaciones de los ingresos.
El anterior escenario de vetos y disputas por el ejercicio de los recursos públicos en Nuevo León no significa, en la práctica, que se congelen los servicios y los programas y las obras.
Es aquí cuando entra algo que se llama “reconducción presupuestal”.
Es decir, se ejercen, por lo pronto, los mismos montos del presupuesto del año pasado.
Y tú te preguntarás: ¿y por qué entonces no la dejan así la reconducción presupuestal?
Por una razón muy simple: al paso de un año, se requieren más recursos para cumplir con los programas y las obras públicas pendientes. Lo mismo aplica tanto para el gobierno estatal como para los municipios. Es un ganar-ganar.
De manera que lo más conveniente, lo preferible, es que se pongan de acuerdo el Legislativo y el Ejecutivo con el Paquete Fiscal 2026.
No pedimos que dejen de pelearse en otros temas. La política es conflicto; es un estira y afloja permanente, decía el jurista y filósofo Carl Schmitt.
Más aún porque cada vez se cerca la elección para gobernador, alcaldes y diputados federales y locales. Esto es, se acerca la “Madre de todas las batallas”, como decía el propio Schmitt, acusado injustamente de fascista cuando no era más que un pensador realista.
Sin embargo, en el caso del Paquete Fiscal 2026 —en el caso de la aprobación del Presupuesto de Egresos y de la Ley de Ingresos— todos perderían a falta de acuerdos y todos ganarán en caso de entendimiento. Esperemos que impere lo segundo.
