Opinión

Lo nuevo de la OMS contra la obesidad infantil

Sección Editorial

  • Por: Héctor Arriaga
  • 02 Noviembre 2026, 00:01

El 7 de octubre, la Organización Mundial de la Salud publicó las primeras guías mundiales para tratar la obesidad en niños y adolescentes. El motivo de esta colaboración internacional es preocupante. En 2024 había 170 millones de menores de 5 a 19 años con obesidad, cuatro veces más que en 1990. 

La obesidad es una enfermedad crónica. Desde edades tempranas puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y de enfermedades del corazón. Y no solo afecta el cuerpo: muchos niños y adolescentes con obesidad sufren burlas, discriminación y acoso en la escuela. Prevenirla y tratarla a tiempo protege su salud física y emocional.

¿Qué recomienda la OMS? Programas que combinen alimentación, movimiento y cambios de hábitos, con la familia como equipo. Piensa en metas pequeñas y revisiones periódicas con el equipo médico. 

Es importante tener un horario fijo para acostarse y mantener las pantallas fuera del cuarto antes de dormir. Las guías piden estar menos tiempo sentado, sobre todo frente a pantallas. No hay una cifra mágica para niños en edad escolar, pero sí una regla: que la pantalla no le quite a tu hijo tiempo de jugar, moverse ni dormir. 

En adolescentes, los medicamentos aprobados pueden considerarse cuando un manejo supervisado no logra los objetivos. Ya se recomienda la cirugía bariátrica, la cual queda reservada para los casos de obesidad grave con complicaciones.

Y lo que me parece más valioso: la meta ya no es solo la báscula. Las guías piden mejorar la salud, el funcionamiento diario y el bienestar. Por eso insisten en atender juntas la obesidad y la salud mental. La ansiedad, la depresión y la baja autoestima pueden empujar a comer peor y a moverse menos.

¿Qué significa esto para las familias? Que el tratamiento empieza en casa, pero no se queda ahí. Cambiar lo que se compra, cómo se eligen las comidas y cuánto se mueve la familia funciona mejor que dejarle todo al niño. 

Empiecen por algo concreto: horarios fijos para comer juntos, menos pantallas en general y un plan de movimiento que el niño disfrute y que sea adecuado a su edad. Cuiden además las palabras con que hablan de su cuerpo. Y si el pediatra ya detectó sobrepeso, conviene iniciar un tratamiento nutricional, incluyendo cambios de hábitos y con metas claras.

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