Lo que nos dejó la UNAM… y otras cosillas más
Sección Editorial
- Por: Armando De la Rosa
- 06 Agosto 2026, 00:00
La gran reversa que echó el rector Lomelí Vanegas en el caso de los exámenes de admisión para el ingreso a licenciaturas de la máxima casa de estudios del país, por el tema de irregularidades detectadas en la aplicación virtual de los mismos, nos evidenció varios aspectos para las narrativas a que hubiere lugar. Empezamos.
En primer lugar, el reconocimiento de que hubo errores por parte de la plataforma que se utilizó para dichas evaluaciones. En este proceso de aplicación y selección quedó al descubierto, una vez más, que la virtualidad es mucho más vulnerable que la actividad de sustentabilidad presencial. Existen muchas voces nacionales que han manifestado este malestar, con tintes de ahorros económicos mal fundamentados. Y lo peor del asunto es que ese ejemplo que se potenció desde la pandemia por Covid-19, de 2020, hasta la fecha. ¿Qué no? No hay reunión que hagan si no es por zoom, es decir, una junta virtual.
Recordemos que los exámenes de admisión a la UANL también se hicieron virtuales en tiempos críticos de pandemia. ¿Hubo “errores”? ¡Claro, por supuesto! Solo que la gran diferencia fue que predominó la escasa organización estudiantil, así como las posibles soluciones a dichas situaciones hostiles. El ruido no tuvo repercusiones de cese de empleos.
En segundo lugar, “la sangre laboral corrió”. ¡Yes, indeed! La problemática expuesta le costó la chamba a la secretaria general de la UNAM. ¿Sería que ella fue la que contrató a la empresa responsable de la evaluación? El hackeo o la posible copia a la que fue expuesta esta aplicación motivó la probable corrupción que se ha mencionado en redes y en la prensa nacional. Las quejas fueron inmediatas, expuestas y exhibidas más tarde de lo que canta un gallo. La indignación de los estudiantes que se sintieron dañados por los resultados no favorables fue el inicio de una cascada de molestias que se capitalizó en movilizaciones para hacer valer aquello a lo que, según ellos, tenían derecho. Otros, aprovecharon la situación y se colgaron del carro. Vivillos desde chiquillos.
La tercera ley de Newton quedó comprobada una vez más. Sí, porque recordemos que “a toda acción le corresponde una reacción igual, pero en sentido contrario”. El rector y su consejo universitario convocaron a un nuevo período de examen, solo que esta vez presencial. O sea, volvemos a lo mismo y tradicional: “exámenes en vivo y a todo color”. Pues, ¿qué les cuesta? Así debió ser siempre.
Eso de cambiar de plataformas, dizque más económicas y seguras, trajo más problemas y evidenció la incapacidad administrativa para garantizar certeza y limpieza en procesos que, por tratarse de educación, deben ser cien por ciento transparentes.
En tercer lugar, algo similar pasó en la USICAMM nacional. Cambiaron de plataforma para evaluar promociones horizontales y verticales en el magisterio nacional y “se perjudicó” a más de 40,000 docentes en todo el país. Aquí, en Nuevo León, el número de trabajadores magisteriales afectados fue de aproximadamente 1,200. Obvio que el grito de “faul” fue al unísono. Sin embargo, la Secretaría de Educación Pública federal, a cargo de Mario Delgado Carrillo, no se ha pronunciado al respeto. Los mentores están a la espera de una alternativa para saber cómo proceder. Tal vez, por tratarse del receso escolar, los líderes sindicales no han dicho: “Esta boca es mía”. Es aquí donde debiera estar su presencia inmediata.
¿Omisión? ¡No!, andan de vacaciones! Veremos qué pasa.
¿Qué enseñanza nos deja el altercado automovilístico entre dos damas en días pasados en nuestra metrópoli? Las redes sociales exponen claramente que, producto de un choque de automóviles, una de ellas “se columpia de la puerta del auto de la supuesta responsable” y esta “la arrastra literalmente a toda velocidad”, sin importarle las lesiones que aquella pudiera sufrir. Parecía la filmación de una película. ¿Qué deja al descubierto?
Primero, la falta de educación (“vial”), expuesta a todo lo que da. Segundo, la falta de responsabilidad y cordura social por parte de una de ellas. Tercero, el poder de comunicación, transmisión y exhibición de las redes sociales. Cuarto, la problemática socioemocional que causa la sofocante movilidad local. Motivos suficientes para integrar en la currícula escolar la materia de educación vial, tanto en primarias como en secundarias oficiales. ¿No lo creen ustedes?
Para cerrar esta columna debo de confesar que me fascinó la declaración de nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, en el sentido de que “nadie debe realizar actos anticipados de campaña”. Por tal motivo, hacemos la siguiente pregunta: tampoco los de Morena, ¿verdad? Es solo pregunta, conste. La verdad como es. Se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
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