Opinión

Los deseos y la alquimia

Sección Editorial

  • Por: Felipe de Jesús Cantú
  • 25 Diciembre 2023, 23:02

Hacer una lista de propósitos al pasar cada Navidad, es una costumbre que en repetidas ocasiones se vuelva polvo en el viento por la falta de acción y determinación para conseguirlos, al tiempo que cada propósito se vuelve tan solo un deseo.

Aún así nuestras expresiones vuelven a repetir los buenos deseos para los demás, sea en el trabajo, la familia o un desconocido. Estos no son nada malo, considerando que al decirlo a los demás no requiere una acción concreta. Esta costumbre es un tanto irresponsable y también superficial.

Muy distinto el propósito real de conseguir algo que imaginamos, deseamos y convertimos en hechos a través de nuestras acciones.

La razón por la que es en esta temporada que repasamos tiene dos grandes bases: se trata del final de un año y es tiempo de convivencia con los más cercanos, parientes o no. Pero junto con estas, hay días de relajación que coinciden con vacaciones de las escuelas. Por supuesto que contribuyen a que nos pongamos un poquito sentimentales.

Nuestras costumbres, salpicadas por la cultura religiosa arraigada, han establecido que casi todo lo que nos pasa es gracias a Dios, rebajando al ser humano a sólo un receptor de bienes y males, cuando la realidad es que somos parte de la creación, somos hechos a imagen y semejanza De Dios y, por lo tanto, co-creadores de nuestra realidad y entorno.

Ignoro porque nos aferramos a esa cultura de la pasividad, pero es lo que tenemos con nosotros. Si no es por Dios, es por el Gobierno. Si no es bueno, es porque nos lo mandó la divinidad para que aprendamos una lección. Si es malo, seguro que es por la inacción del Gobierno.

Te comparto mis deseos. Quiero que tengas un año 2024 próspero, con abundancia, con alegría y salud, acompañado de las personas que amas, más que de las personas que quieres. 

Las metas son de cada quien y sugiero que hagas una lista de propósitos que lleven acompañado un plan de acción que te asegure que los convertirás en realidad. 

Mientras eso sucede, también será bueno echar un vistazo a tus propias capacidades y fortalezas, porque son estas las que te permitirán acercarte a esas metas, con acciones continuas para siempre mantener la tendencia, el rumbo de lo deseado. Así de seguro serás el alquimista que transforme tu entorno presente y futuro.

También los hechos y circunstancias que nos rodean juegan un rol interesante para observar y considerar. Tendremos una economía creciente en 2024, aunque muchos dirán que no, por razones de índole electoral. Pero si queremos encontrar el desastre, también para eso hay que trabajar, pues ni siquiera eso se hace realidad sin un plan de acción.

La tendencia al crecimiento económico se alimenta de muchos ingredientes, varios de los cuales son externos al país, pero si no les damos su justa dimensión y aprovechamos su impulso, podemos quedarnos a la vera del camino.

Es por eso que hay que tener claro lo que queremos que pase con nosotros mismos, antes de ver lo que le pasa a los demás. Ese es el primer paso para construir futuro. Las circunstancias de México le permitirán crecer y estabilizar durante, al menos, cuatro años. Más adelante dependerá de lo que todos los que vivimos acá hagamos a favor de la economía personal y social.

Recuerda que hace 6 años hubo voceros que auguraron un desastre cuando llegara Andrés Manuel López Obrador, pero eso no sucedió y ahora las perspectivas son buenas para todos, incluidos los agoreros del mal. Tomemos lo mejor y disfrutemos de nuestro futuro.

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