Los pánicos principales
Sección Editorial
- Por: Zaira Eliette Espinosa
- 13 Junio 2023, 20:00
Uno de los ejercicios, aunque parezca fácil decirlo, pero es de los más complejos es la narrativa de la memoria. Primero, porque no habrá nunca un copy-paste que nos garantiza la proximidad con la autenticidad de los hechos. Y segundo porque, se requiere de mucho arrojo y disposición para ver nuestro pasado, para volver a tomarlo y relatarlo, sin miedos, sin censura, especialmente si se habla del despertar de la sexualidad. Los pánicos principales (An.Alfa.Beta / Conarte) es un libro de relatos de la memoria de la infancia y la adolescencia en donde el escritor regiomontano Luis Panini explora los territorios de su curiosidad temprana por el cuerpo, el otro, el supuesto infierno, las primeras dudas. En una secuencia de capítulos, que oscilan entre la crónica y el ensayo breve, Panini vuelca su atención a sus percepciones niñas, las que son dictadas por los sentidos primordialmente, todo aquello que se descubre con el tacto, el oído, la vista. De tal manera, un recorte de revista, una conversación que se escucha a escondidas, un cuerpo ajeno que se toca, se convierten en parte de un registro de experiencias que más adelante se complementas con sentimientos de extrañeza, soledad (privacidad) y auto reconocimiento. El autor comparte el despertar de su sexualidad que va de la mano con esa, su mirada al mundo moldeada con la naturaleza de la imagen fotográfica, de la TV, del cine, de la ilustración. El cosmos de los niños, nos presenta Panini, está sujeto a condiciones y reglas de los adultos que muchas veces se agrietan sin querer por condiciones que se dictan por la indagación propia de la infancia o llamémosle: Destino.Conforme avanzamos en la lectura, nos percatamos de que, las circunstancias de descubrimiento son de carácter casi accidental y que se van hilando unas otras para formar la personalidad, el desarrollo de la individualidad. Leemos el pensamiento del autor en silencio, la confesión, que en su faena narrativa recurre a la memoria para encontrar la raíz, el origen, el sentido de las cosas como son. Los padres, la abuela, los amigos escolares, todos los personajes de su historia de vida aparecen para revelar al lector que, efectivamente, el cosmos urde a razón de nuestro albedrío desde que estamos pequeños, aunque a veces no lo parezca. Luego el sentido de la adolescencia, esa tierna pubertad que involucra demasiados motivos de exploración al máximo de la sexualidad, se desata en las páginas finales. La parte determinante para descubrir la esencia de las dudas, y buscar respuestas, otro infierno, quizás, o no. Panini resuelve narrar este fragmento de su vida haciendo uso del telescopio para mirar, no a la luz de las estrellas, sino al reflector de su pasado.
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