Opinión

Los primeros 1,000 días

Sección Editorial

  • Por: Marysol Flores
  • 19 Agosto 2026, 00:00

Queridos lectores:

En el marco de los 10 años de Familia Viva, hemos querido abrir espacios para conversar sobre temas que creemos que pueden transformar la manera en que entendemos y acompañamos a nuestras familias. Esta semana decidimos comenzar por el principio: la primera infancia.

Para nuestro podcast invitamos al Dr. Manuel Pérez Jiménez, director del Centro de Primera Infancia del Tecnológico de Monterrey, a conversar con nosotros en un episodio que titulamos “Los 1,000 primeros días más importantes para el ser humano”.

Después de escucharlo, me quedé pensando algo: si realmente comprendiéramos lo importantes que son estos primeros mil días, probablemente cambiaríamos muchas de nuestras políticas públicas y también nuestra forma de acercarnos a la primera infancia.

Los primeros mil días —que abarcan desde el embarazo hasta aproximadamente los dos años de edad— representan una ventana extraordinaria de desarrollo. En este periodo se construyen bases fundamentales para la salud, el desarrollo cerebral, la nutrición, los vínculos y el bienestar futuro.

Por eso no es casualidad que universidades como Harvard, Yale y el Tecnológico de Monterrey cuenten con iniciativas y centros dedicados al estudio de la primera infancia. Investigar esta etapa, generar conocimiento y lograr que ese conocimiento llegue a las familias y a quienes toman decisiones es una inversión en nuestro futuro.

Durante nuestra conversación con el Dr. Pérez hablamos de muchos temas, pero uno especialmente importante fue la presencia y el involucramiento de los padres.

Con mucha esperanza, nos compartió que ha visto cambios positivos. Por ejemplo, cada vez observa a más papás varones presentes en las consultas pediátricas, preguntando, participando y asumiendo activamente su papel en el cuidado de sus hijos. Es un avance que vale la pena reconocer, aunque todavía nos falta mucho camino por recorrer.

La primera infancia continúa siendo una etapa profundamente vulnerable. En México seguimos enfrentando enormes retos relacionados con el maltrato infantil, el abuso sexual, la nutrición y la obesidad, entre otros. Por eso necesitamos dejar de pensar que lo que sucede con los niños pequeños pertenece únicamente al ámbito privado de cada familia.

La primera infancia es responsabilidad de todos.

Algo que me impactó de nuestra conversación fue comprender hasta qué punto muchas condiciones que aparecen años después pueden tener raíces muy tempranas. La salud física, emocional y mental de la adultez comienza a construirse desde los primeros años.

Un dato que me sorprendió fue conocer que los problemas metabólicos también pueden comenzar a gestarse en la primera infancia. Esto vuelve todavía más importante promover una buena alimentación desde el embarazo y durante los primeros años de vida.

Pero hubo otra parte de la conversación que me gustó especialmente y que va mucho más allá de la primera infancia.

El Dr. Pérez nos habló de lo que significa ser un buen profesional. Nos decía que para ejercer cualquier profesión necesitamos conocimientos, aptitudes y valores. El conocimiento es indispensable, pero las aptitudes y los valores son los que nos permiten ponerlo verdaderamente al servicio de los demás.

En el caso de un médico, su responsabilidad no termina al conocer un diagnóstico o indicar un tratamiento. También está en acompañar, consolar y dar esperanza.

Qué diferente sería nuestra sociedad si entendiéramos así todas las profesiones.

Por eso quisimos dedicar uno de los espacios de nuestro décimo aniversario a hablar de los primeros mil días. Porque celebrar diez años de Familia Viva también significa preguntarnos qué conversaciones necesitamos tener durante los próximos diez.

Y una de ellas, sin duda, es esta ¿cómo podemos cuidar mejor el inicio de la vida?

Celebramos que existan espacios como el Centro de Primera Infancia del Tecnológico de Monterrey, dedicados a investigar, formar y divulgar conocimiento sobre esta etapa, y nos emociona comenzar a crear alianzas para trabajar juntos y acercar esta información a más familias.

Hace unos días, visitando las oficinas del Centro, encontré una frase de El Principito que me pareció perfecta para cerrar esta reflexión:

“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.”

Quizá ahí está una parte de la respuesta.

Voltear a ver a la primera infancia no es solamente mirar a nuestros niños. Es recordar que todos estuvimos ahí alguna vez y comprender que cuidar esos primeros mil días es cuidar el futuro de todos.

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