El sindicalismo en México; los obreros y el SNTE. Apuntes históricos
Entre profes y Política
Revisando levemente la historia de nuestro país en materia laboral, nos encontramos con datos sobresalientes en el inicio del sindicalismo en nuestra patria. Desde inicios del México independiente la explotación obrero-patronal ha sido una impronta recurrente. Es decir, la clase trabajadora sufrió excesos en la jornada laboral puesto que trabajaban mucho más de 10 horas diarias a cambio de un salario paupérrimo. No existían organizaciones no gubernamentales que pensaran en aminorar la carga laboral ni que señalaran las pésimas condiciones de vida de nuestros compatriotas; al contrario, todo estaba a favor del “patrón”, mientras que el gobierno federal iba de traición en traición para lograr el control político y administrativo del país.
Al arribo del general Porfirio Díaz como presidente de México en el año 1876, empieza la consolidación y “estabilidad” de la vida del país de ese entonces, y acarrea progreso con participación de soporte financiero extranjero, aunque solo llegó la modernización a las principales urbes nacionales. La atención que Díaz le puso al ferrocarril, con su espíritu expansionista y de transporte de carga y de personas, así como la introducción de la energía eléctrica, fueron el origen del despunte o despegue económico, dado que trajeron consigo el arranque de la transformación mexicana. ¿Parcial? Sí, en efecto: el campo estaba muy abandonado y sufriendo los embistes del cacicazgo y de los terratenientes.
Aunque, para decir verdad, la consolidación del ferrocarril en México se da a partir del 1 de enero de 1873, con la construcción de 432 kilómetros de la primera línea férrea que unió a la CDMX con la ciudad de Veracruz. Fue un orgullo y un hito en ese entonces. Esto sucedió bajo el mandato del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Sin embargo, Don Porfirio construyó más de 18,000 kilómetros de vías ferroviarias, facilitando el comercio y el transporte en sus más de 30 años en el poder. Su periodo presidencial acabó en 1911 con su obligado exilio en Francia, lugar donde murió. El estallido de la Revolución Mexicana, fechado el 20 de noviembre de 1910, fue determinante para el derrocamiento de Don Porfirio; la sociedad mexicana ya no pudo con los abusos de poder y se levantó en armas.
Está enmarcado que el acontecimiento precursor del movimiento revolucionario fue, según la historia, la huelga de Cananea, en Sonora, generada en el año de 1906 por los mineros contra la empresa estadounidense Cananea Consolidated Copper Company, cuyas demandas estaban basadas en la discriminación laboral, condiciones inseguras y muchos abusos de dicha empresa extranjera. La suspensión de labores se dio en la mina Oversight el 1 de junio de 1906. La represión fue cruel y sangrienta, muriendo más de una docena de mineros y además hubo una gran cantidad de heridos. Ello trajo como consecuencia el arraigo nacionalista y sentó antecedentes plasmados en la Constitución de 1917, en su artículo 123, el que rige la vida laboral de México.
Bueno, ¿y los sindicatos? La Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) fue la primera organización sindical fundada en 1918. Sin embargo, no fue hasta el año de 1936, en el periodo del general Lázaro Cárdenas del Río, que, con su espíritu socialista, se le da vida y fundamento legal al sindicalismo mexicano al concentrarlo en una sola organización: La Confederación de Trabajadores de México (CTM).
Así, en este contexto de inicios y luchas por organizarse bajo el amparo constitucional de procuración de mejoras salariales y condiciones de trabajo, surge la unidad magisterial al agruparse en uno solo todos los “sindicatitos” que había en diferentes entidades del país. Nace el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) el 26 de diciembre de 1943, siendo presidente el general Manuel Ávila Camacho. Algunos afirman que por encargo del “Tata” Lázaro.
Luis Chávez Orozco fue el primer secretario general de esta gran organización sindical que agrupa hoy a casi dos millones de trabajadores; es la más grande de América Latina. La verdad, como es. Se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
