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Opinión

Maestros, muchas felicidades, pero sobre todo, ¡Muchas gracias!

Columna Invitada

“Un buen maestro puede crear esperanza, encender la imaginación e inspirar amor por el aprendizaje” —Brad Henry
 
Hoy quiero reconocer, felicitar, pero sobre todo agradecer a los MAESTROS que eligieron esta hermosa vocación. Maestros que, en innumerables ocasiones, son los segundos padres, los confidentes, los mejores amigos de nuestros hijos.
 
Como en todas partes, existen personas extraordinarias que desempeñan su labor de manera impecable, de forma excepcional. Pero también existen personas con poca ética en su formación y acciones no muy buenas al desempeñar su labor.
 
Me enfoco en los maestros que dejan huella, que trascienden en nuestra vida para bien, que admiramos tanto que se convierten en modelos a seguir. Nos ayudan a descubrir nuestras habilidades para continuar nuestra preparación, e incluso a elegir nuestra carrera profesional.
 
Maestros que son tan sensibles, empáticos y solidarios, que van más allá del plan de estudios para transmitir sus conocimientos.
 
Maestros que llegan a niveles directivos y convierten la comunidad escolar en un EJEMPLO para los demás.
 
Maestros que, en algunas ocasiones, sacrifican su tiempo, su familia, por sus alumnos, su grupo o su escuela.
 
No basta con decir “GRACIAS” para cada buen maestro que, con su granito de arena, ha contribuido para que esta sociedad cuente con toda clase de oficios y profesiones.
 
Como sociedad, les debemos mejores sueldos y prestaciones. La labor que desempeñan está formando lo más valioso de una comunidad: las personas.
 
Grandes retos enfrentan los maestros en estos momentos, en una sociedad que no dignifica su labor, que no los reconoce ni respeta. En algunas ocasiones, no cuentan con la infraestructura, los materiales ni las capacitaciones mínimas de actualización. En un mundo donde se piensa que el conocimiento está en internet, la figura del maestro sólo queda como un acompañante o tutor.
 
En la actualidad, las nuevas generaciones de estudiantes demandan mayor entrega, paciencia y comprensión. En algunas ocasiones, se les resta credibilidad o autoridad. Sin embargo, es una vocación que sigue adelante y continua siendo muy valiosa.
 
A todos los maestros, de todos los niveles de educación pública y privada, desde preescolar hasta doctorado: ¡MUCHAS FELICIDADES!

Sigan siendo un referente en la formación de buenos ciudadanos. Esta sociedad, hoy más que nunca, los necesita.

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