Opinión

Magaly Deandar mueve el piso

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 28 Mayo 2026, 02:00

Hay reformas que no hacen ruido, pero mueven el piso. La que presentó la diputada Magaly Deandar al Código Civil de Tamaulipas es de esas. 

Suena técnica, suena a trámite, pero en el fondo toca algo muy humano: el derecho de un niño a tener papeles, certeza y un nombre reconocido por la ley, sin importar quién lo cría.

Y aquí está el punto ciego que muchos prefieren no ver. La ley a veces se queda atrás, como ese reloj de la sala que nadie ajustó y sigue marcando una hora que ya no existe. Mientras tanto, las familias cambiaron. Hoy hay hogares de todo tipo, y en medio de ellos, niñas y niños que no escogieron nada, pero que cargan con la incertidumbre jurídica de los adultos.

La diputada lo dijo claro: ningún menor debería pagar el precio de un prejuicio. Y tiene razón. Porque un acta de nacimiento no entiende de orientaciones; entiende de derechos. Un niño protegido legalmente come, estudia, hereda y existe ante el Estado igual que cualquier otro. Eso no es ideología, es sentido común administrativo. 

Lo interesante es político: Deandar coloca a sus colegas frente a un espejo incómodo. ¿Quién se atreve a votar contra la protección de la niñez? Ahí está la jugada fina. Convirtió un tema espinoso en una causa difícil de rechazar sin quedar mal parado.

Falta ver si el Congreso la acompaña o la deja dormir en comisiones, ese cementerio elegante de las buenas intenciones. Porque presentar una iniciativa es fácil; defenderla cuando aprietan, ya es otra historia. 

LA SALUD MENTAL YA TIENE QUIEN LA DEFIENDA  

Mire usted, hay temas que durante años caminaron de puntitas, en voz baja, como si nombrarlos los hiciera más reales. La salud mental fue uno de ellos. 

En México, hablar de ansiedad, de depresión, de esas conductas que terminan apagando una vida, era casi de mala educación. Y ahí, justamente ahí, estaba el punto ciego. Esta semana, Tamaulipas decidió encender la luz, ya que con la nueva Ley para la Atención Integral de la Salud Mental, el estado se colocó entre los primeros del país con una legislación actualizada de verdad. 

Se instaló además un Consejo Estatal que reúne, en una misma mesa, a Salud, Finanzas, Bienestar, al IMSS y al ISSSTE. 

Traducción: el problema ya no será de una sola oficina, sino de todas.

La secretaria Adriana Hernández Campos lo dijo claro: cuidar el bienestar emocional también es cuidar la vida. Y tiene razón. Piénselo como una casa: de nada sirve pintar la fachada si los cimientos están cuarteados.

Las adicciones, las violencias, el suicidio… no son rincones aislados, son grietas que recorren toda la estructura social. Ahora bien, seamos honestos. Las leyes y los consejos son el plano del arquitecto, no la casa terminada. 

Lo verdaderamente histórico no será la firma del acta, sino que esa atención llegue al último rincón del estado, al pueblo donde nadie pregunta cómo te sientes. El compromiso ya está sobre la mesa. Falta lo más difícil: que se sienta en la piel de la gente. Y es cuanto.

¡¡Yássas!!

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