Opinión

Mamás y maestros

Sección Editorial

  • Por: Oscar Tamez
  • 08 Mayo 2026, 00:00

Mayo es un mes cívico-festivo por excelencia: dos celebraciones emblemáticas, el Día de las Madres y el Día del Maestro; en ambas, el Estado mexicano tiene una deuda sin subsanar. La mejor celebración sería que no hubiera feminicidios domésticos ni maestros en pobreza permanente.

En México, más de la mitad de su población son mujeres. El censo 2020 dice que, de los 126 millones 14,024 mexicanos, 64 millones 540,634 (51.22%) son mujeres y 61 millones 473,390 (48.78%) son hombres; el dato no establece cuántos pertenecen a alguna diversidad o se identifican como therian. Podemos proyectar el número total a 134 millones de mexicanos, que es la estimación actual.

Con datos del Inegi al cuarto trimestre de 2025, 54.9 millones de mujeres tienen 15 años o más; esto significa que sólo 9 millones 640,000 son niñas menores de 15 años. Somos un país de adolescentes y adultas; de ellas, el 72% ha sido mamá, un dato revelador para los estudios socioeconómicos.

El 5.2% de quienes se ubican entre 15 y 19 años, el 28.2% de entre 20 y 24 años y el 55.9% de entre 25 y 30 años ya han sido mamás. Más del 30% de las mujeres en edad de superación y profesionalización asumen la responsabilidad de un hijo.

En el cien por ciento, sólo el 10.6% son mamás solteras, lo cual no significa que ese sea el porcentaje de mamás jefas de familia, porque el número crece y, aunque el Inegi no aporta datos precisos, otras fuentes hablan del 30% o 35% de los hogares con jefas de familia.

Urgen estadísticas que den claridad sobre cuántos sueños se truncaron en mujeres de 15 a 30 años ante la imposibilidad de avanzar laboral y profesionalmente. Entre los horarios laborales, la familia misma y otros aspectos domésticos, su crecimiento personal muchas veces se cancela en nombre del amor de madre.

Es oportuno revisar las legislaciones en materia laboral, encontrar el equilibrio entre productividad y espacio para el desarrollo personal y profesional de las mujeres; sin duda, muchas requieren trabajar para pagar sus estudios y poder mejorar sus condiciones de empleo.

Un dato importante que se cruza con la otra efeméride es que el 70% del personal al servicio de la educación son mujeres. Ahí está un área de oportunidad para mejorar las condiciones de las docentes.

En el país superan los 2 millones 600,000 docentes al servicio de educación básica, media superior o superior; un gremio que, además de politizado, es quizá el de mayor grado de estudios profesionales y, en un contrasentido, una de las profesiones peor pagadas del país.

Además de mal pagados, los docentes con frecuencia trabajan en condiciones de infraestructura inadecuada, inmuebles mal equipados, insalubres, con infestación de roedores u otros bichos, además de falta de equipamiento y tecnología. Un día escuché a dos maestros dialogar y uno se quejaba de que no había internet en su escuela; el otro respondió con ironía: “Pa’ qué, si ni computadoras tenemos”. Esa es la realidad de la escuela pública mexicana. 

Los discursos de los políticos el 15 de mayo son enternecedores; siempre se acuerdan de aquel maestro o maestra que los formó, pero no hablan del mejoramiento laboral, social y económico del profe.

A los profes se les exigen resultados académicos, formativos, de integración, de salud ambiental y sexual, además de prevención de accidentes; a ellos se les carga la responsabilidad de la formación del mexicano de la siguiente generación, pero el cheque del profe siempre tiene menos poder adquisitivo.

Sí, felicidades a la mamá y al profe; por separadas las efemérides, no inventen majaderías.

¡En la protección a las mamás y en la nómina se demuestra el cariño!

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