Opinión

Marx Arriaga Navarro, su salida: Crónica de un despido anunciado

Sección Editorial

  • Por: Armando De la Rosa
  • 20 Febrero 2026, 00:00

Desde que los libros de texto gratuitos de la NEM, plagados de errores de ortografía y omisos de una gran cantidad de contenidos básicos elaborados por este personaje identificado como un comunista extremo, fueron publicados, fue palpable que un día no muy lejano su salida sería tejida por los altos mandos en cuanto se sumaran las quejas de los principales protagonistas de la educación: los mentores. Y, pues, así fue. Los docentes mexicanos, al recibir estos textos gratuitos, sin ton ni son en cuanto a concordancia curricular por los genios en materia educativa de la 4T, rápidamente evidenciaron cuatro cosas: muchos errores de diseño y ortografía; falta de concatenación curricular; tendencia ideológica partidista extrema y disminución de contenidos programáticos. 

Ahora bien, ¿recibiría Marx indicaciones de “cabecita de algodón”? Todo indica que la respuesta es positiva. ¿No ven que en un país como México “de todo se entera la Presidencia de la República”?

Bueno, y en efecto, ¿los maestros sí presentaron sus quejas por lo escrito arriba con antelación? ¡Claro que sí! Han de saber que, en los espacios de fin de mes, la “cuarta transformación” implementó en el calendario escolar las Juntas de Consejo Técnico (JCT), con suspensión de clases; espacios donde, vía Zoom, se dieron “baños de pueblo” Delfina Gómez, Leticia Ramírez y Mario Delgado Carrillo, quienes, como ministros de educación, impartieron mensajes alusivos a su movimiento partidista, exaltando, además, que, por primera vez, se tenía una educación cien por ciento holística y transformadora, motivando el pensamiento crítico del alumno y del colectivo docente, y transversalizando los “campos formativos” (antes materias o asignaturas), productos de su creación e inspiración. Sus discursos grabados lo dicen tan claro como el agua. 

¿OK? bien, precisamente en esos espacios de “capacitación docente” fueron cientos de compañeros maestros los que expusieron sus inconformidades al tema en comento: expusieron sus motivos; hubo debates de altura. Sin embargo, todo fue sin éxito aparente. Los resultados se dieron hasta que, ahora, “en el segundo piso de la cuarta transformación”, se ordena la corrección de errores de omisión y precisión, lo cual no fue nada del agrado del autor intelectual y material de los libros de texto gratuitos. Aquí fue donde explotó la bomba.

Cabe señalar que dentro del magisterio nacional existe un gran número de compañeros maestros con alto grado académico, como maestría y doctorado. No solo Marx Arriaga posee este nivel educativo; los “teachers” frente a grupo están muy bien preparados académicamente y, vaya que saben opinar y criticar de manera objetiva. 

A la presidenta Claudia Sheinbaum no le quedó más remedio que señalar que nadie es dueño de lo que a la nación le corresponde; fuerte declaración ante la postura de Arriaga Navarro de querer permanecer aguerrido al puesto público que ostentaba hasta el viernes 13 de los corrientes, toda vez que las declaraciones de éste “atentaban” al Estado mexicano. Es más, el martes 17 (anteayer) de este mes, al entregarle el oficio de separación de puesto (documento y acto jurídico legales), relanzó en televisión abierta severas críticas al actual régimen de gobierno, calificándolo de “corrupto e ineficiente”. 

¿Salió por su propio pie? ¡Sí! con documento en mano y con sonrisa maquiavélica, así como diciendo: “va la mía, nos vemos en escena muy pronto”. Nos estamos imaginando a Marx Arriaga como futuro postulante, entre otros, a la dirigencia sindical en sustitución de Alfonso Cepeda Salas, actual secretario general del SNTE. Aquí lo estamos diciendo primero (bueno, si es que no acepta una embajada antes, como premio de consolación).

Como cierre, sostenemos la teoría de que este “segundo piso” no le cumplió lo que en el “primero” le prometieron, así de simple. Y, en su salida, lo trataron como “uno más del régimen”, al cual no le tendrían que dar más explicaciones, como la que sigue: “Muchas gracias por tu trabajo, hasta aquí llegaste; haz el favor de desalojar la oficina; recoge tus cosas personales y vete”. Eso le dijeron “al dueño” de los libros de texto gratuitos de México. ¿Qué sigue? Pues más revolución. La verdad, como es. Se tenía que decir… y se dijo. Hasta la próxima. 

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