Medicina impagable... y naturismo barato
Sección Editorial
- Por: Luis Padua Viñals
- 22 Septiembre 2026, 04:58
Septiembre es el mes en que pago mis pólizas de seguros, así que, haciendo lo propio, descubrí que por segundo (¿o tercer?) año consecutivo, el precio de mi póliza de gastos médicos mayores se incrementó en casi 30% (¡canijos!), y ahora cuesta ya muchas decenas de miles de pesos anuales (yo lo sé, hay quien paga más, sobre todo gente de edad avanzada, con cifras de cientos de miles o hasta cerca de ¡un millón de pesos al año por la póliza!).
Ese es el precio actual que se paga, me dicen los agentes, para estar suficientemente cubierto ante una enfermedad catastrófica o un accidente muy grave en los “buenos” hospitales.
Hmmm. No sé qué tanto me reconforta escuchar eso, pues todas las ocasiones que me he parado en un hospital recientemente han sido —afortunadamente, creo yo— para atender cosas menores que no cuestan ni lo que vale el deducible y termino no usando el seguro.
Por lo que me imagino que cuando lo tenga que usar, es porque la cosa ya se puso tan mal que el pronóstico de salir bien tampoco es absolutamente seguro. La espada de Damocles, digamos.
Entonces, ya no sé si lo más inteligente es (solamente) comprar un seguro, o mejor aún, hacer todo lo que esté en mí para prevenir esos escenarios fatídicos, viviendo una vida mucho más saludable y equilibrada. Algo que, si uno se documenta bien y se decide con seria voluntad, es bastante factible y puede ser mucho menos caro que el seguro.
Y como eso ha estado en mi mente desde hace años, he tomado medidas al respecto, ya también desde hace varios años.
Una de ellas inició también en este mes de septiembre en que comencé con una especie de “tratamiento”, o debería llamarlo un “cambio de hábitos vitales”, que incluye nutrición, actividad física, horarios de sueño/trabajo/hobbies, meditación, y mucho más.
Es el camino del Ayurveda, la antigua ciencia medicinal y nutricional hindú, donde te enseñan desde cómo hacer ejercicios de respiración saludable, cómo cocinar usando especias aromáticas para ayudar a mejorar tu salud —esas especias son auténticas medicinas preventivas—, hasta hábitos como en qué horarios hacer tus asuntos de vida, incluyendo rutinas sanas para ir a dormir (que incluyen, por ejemplo, alejar celulares y dispositivos al menos una hora antes de ir a la cama, y no ver en ese lapso películas o series que te agiten, etcétera)... Y eso también te puede evitar, de verdad, una enfermedad crónico-degenerativa.
Como el Ayurveda hay otros caminos, que son complementarios, desde el mindfulness hasta la pura meditación o el yoga, o algunas prácticas espirituales que conllevan una manera mucho menos negativa y más humilde de ver la vida, etcétera.
También, parte de mis hábitos ahora es regular mi organismo con técnicas de medicina alternativa como el biomagnetismo, la acupuntura y la homeopatía, donde las consultas tienen costos muy accesibles y muy por debajo de las de la medicina alópata dominante.
Justamente mientras pensaba en todo esto, recordaba a un conocido que hoy tiene que pagar una medicina que le cuesta $200,000 pesos mensuales. Y claro, se la paga su seguro, y eso es un alivio. Pero de verdad que uno se pregunta qué tan inflado puede estar ese costo, porque por más investigación y trabajo detrás de ese medicamento, el producto en sí no deja de ser una pastilla cuya fabricación seguramente es infinitamente más económica. Lo cierto es que el mundo farmacéutico está haciendo un gran, gran negocio con nosotros.
Frente a esa carísima pastilla, observé que uno de los ingredientes que hoy uso en mi Ayurveda —y que podríamos llamar un “medicamento preventivo”— es el comino —sí, el que usas para cocinar—, y otro es la zanahoria. Sí, son dos de tantos ingredientes que bien utilizados contribuyen a tu salud de manera increíble.
Y resulta que la bolsita de comino cuesta $7 pesos en el súper —y a granel sería aún más barato—. Y de esa bolsita de $7 pesos, me salen unas 50 “dosis”. O sea que cada “dosis” de comino me cuesta $14 centavos, más o menos. No pude evitar comparar el costo de esta medicina “preventiva” con la medicina “post-enfermedad” de $200,000 pesos.
Y las propiedades medicinales del comino resultan ser maravillosas. Repito, si se usa de acuerdo con los conocimientos milenarios de varias culturas como el Ayurveda.
La zanahoria me cuesta como $1.50 por pieza. Y también la estoy usando como “medicamento preventivo”, combinada con especias como jengibre, cardamomo y pimienta negra.
Lo que tenemos que pensar muy seriamente es si queremos realmente invertir en el comino de $14 centavos y la zanahoria de $1.50, meditar un poco, hacer yoga y ver la vida con la filosofía correcta, o no hacer nada y terminar esclavizados a la medicina de $200,000 pesos, la cual, sí, quizá la pague el seguro, pero tras recolectar cientos de miles de pesos de nosotros mismos y de muchos de quienes aún no se han enfermado.
La medicina preventiva, de preferencia naturista, es, por mucho —mucho, ¡mucho!—, nuestro mejor camino hoy.
Está en nuestras narices, y la sociedad moderna pareciera no interesarse lo suficiente pese a ser su única real salvación al momento.
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