Medio Oriente entra en fase crítica
Periodista de guerra, escritor y corresponsal. Especialista en temas internacionales. Testigo de 19 guerras y ha llegado a realizar entrevistas exclusivas con figuras como Yasser Arafat, Muammar Gaddafi y el líder de Hamás, el jeque Ahmed Yassin.
Amigos de El Horizonte, ¿qué tal? Ha pasado lo que no queríamos que pasara. No solamente Estados Unidos e Israel bombardean Irán, sino que lo preocupante es que el conflicto ha escalado y se ha regionalizado. Lo que en un principio era una guerra entre tres países ha pasado a convertirse en un conflicto regional.
Irán ha bombardeado intereses militares estadounidenses en Qatar, Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Baréin e Israel.
Y no solamente eso, también intereses en Chipre, lo que internacionaliza aún más la guerra, porque Chipre pertenece a la Unión Europea y, es más, este semestre ostenta la presidencia del Consejo de la Unión Europea.
Simultáneamente, las fuerzas chiíes de Hezbolá en Líbano están atacando a Israel, que ha respondido con dureza contra territorio libanés.
La guerra tiene muchos frentes y todos muy preocupantes. Los grupos terroristas islamistas como Hezbolá, la Yihad Islámica, Hamás, los Hermanos Musulmanes, ISIS, Daesh y un largo etcétera están muy golpeados, pero no han desaparecido.
Y muy probablemente extenderán su terror por todo el mundo, especialmente en Europa.
Esta guerra tiene también consecuencias económicas muy duras. Por el estrecho de Ormuz pasa más del 20% de los buques petroleros que abastecen al mundo. Son embarcaciones que salen de Baréin, Qatar, Kuwait y del propio Irán.
Si se bloquea este tránsito tan importante, los combustibles y sus derivados subirán de manera exponencial para todos, incluso para Irán. Pero su situación es tan compleja que parece preferir que su propio petróleo tampoco salga al mercado.
Acabar con el régimen de los ayatolás significaría poner fin a cerca de 50 años de una dictadura teocrática sin precedentes, salvo en casos como Afganistán.
Conviene recordar que miles de personas han muerto bajo este régimen auténticamente tiránico, especialmente mujeres.
Pero Irán no es Venezuela. La Guardia Revolucionaria iraní es mucho más sofisticada que el ejército venezolano y, aunque se elimine a su cúpula, es como un lagarto: le cortas la cola y vuelve a aparecer.
Además, si algo no se impone es la democracia, que es lo que se dice estar intentando. Y, por supuesto, esto supone otro golpe al derecho internacional.
