La política exterior de México hacia Cuba ha mantenido una línea de continuidad que hoy, en 2026, exige un análisis más profundo y menos romántico. Bajo la narrativa de la “solidaridad latinoamericana”, el gobierno mexicano ha persistido en enviar cargamentos de alimentos y combustible con el objetivo teórico de aliviar la escasez en la isla, atribuyendo toda la miseria al embargo estadounidense. Sin embargo, los datos cuentan una historia muy distinta.
Crisis del sistema, no de suministros. Los hechos son contundentes: la ayuda enviada no llega al ciudadano de a pie. Cuba, que alguna vez tuvo indicadores de desarrollo destacados en la región, se ha consolidado como uno de los países más pobres del continente. Y la causa no es el “bloqueo” externo, sino el bloqueo interno impuesto por el régimen a su propia gente.
Libertad económica inexistente: El Estado cubano sigue controlando la gran mayoría de la actividad económica. Aunque se han permitido las pequeñas y medianas empresas como una válvula de escape, estas operan bajo un asedio constante de multas, persecución y falta de insumos básicos.
Salarios de hambre: El salario promedio en Cuba hoy no alcanza para cubrir la canasta básica. Los cubanos dependen de una tarjeta de racionamiento cada vez más vacía y de remesas del exterior para sobrevivir.
El éxodo masivo: Si en 2019 las cifras de la ONU hablaban de 1.6 millones de cubanos fuera de la isla, el panorama en 2026 es desolador. Solo entre 2022 y 2024, Cuba vivió el mayor éxodo migratorio de su historia.
Hoy se estima que más de 2 millones de cubanos viven fuera de su país. No huyen del “capitalismo explotador”; huyen de un gobierno que se convirtió en el único proveedor, único empleador y, en última instancia, único responsable de la parálisis productiva.
No es bloqueo, es un embargo comercial. Estados Unidos impone condiciones basadas en las expropiaciones no compensadas de hace décadas. Si el gobierno cubano pagara por lo incautado, el embargo cesaría.
Cuba comercia con el mundo. La isla importa productos de China, España, Brasil e incluso de EUA (alimentos y medicinas bajo excepciones legales). El problema no es que no puedan comprar, sino que el Estado no produce riqueza para pagar.
La salida masiva de inversión extranjera y la consolidación del gobierno como el “único capitalista” ha sido la verdadera causa de la pobreza. Los barcos que envía México son, en el mejor de los casos, un paliativo temporal que la dictadura utiliza para premiar a sus simpatizantes y, en el peor, una forma de subvencionar la ineficiencia de un sistema que ha expulsado a millones de cubanos.
La verdadera ayuda al pueblo cubano no llega en barcos, sino en la exigencia de libertades civiles y económicas que permitan a los cubanos volver a ser dueños de su propio destino.
