Así como José María Morelos y Pavón, héroe de nuestro movimiento de independencia, recopiló los sentimientos puros y natos de los habitantes de México durante el período del virreinato, ya como presidente del Supremo Gobierno Mexicano presentó al Congreso la primera Constitución de nuestro país, la de Apatzingán, denominada Sentimientos de la Nación, en 1813. ¡Fue aprobada! Constituía el resumen de cómo vivían nuestros antepasados bajo el dominio de una fuerza superior; fuerza traducida en exceso de poder y de dinero, con un total control en la vida política de los Estados Unidos Mexicanos.
Relativo al prólogo, expongo la siguiente narrativa: toda persona física o moral que afirme que los maestros y el personal de apoyo y asistencia a la educación están de plácemes por el salario, las prestaciones, el servicio médico y las condiciones generales de trabajo que reciben está más que equivocada. La realidad es otra. Sin exagerar, el trabajador al servicio de la educación, si bien es cierto que tiene un empleo seguro una vez que logra su basificación a los seis meses y un día de labores ininterrumpidas (y sin nota mala previamente justificada en su expediente), también es verídico que está olvidado en su actualización monetaria, en su equilibrio psicoemocional, en su valoración social, en su despegue profesional y en los incentivos para promover al personal de apoyo en lo referente a su mejora académica y superación personal.
El profesorado se ha quedado atrás en la carrera; ha sido superado por la carestía y el abandono de las autoridades gubernamentales, educativas y sindicales, principalmente.
Esta narrativa se construye por la recopilación de cientos de testimonios de trabajadores de la educación de diversas ciudades de la República Mexicana, desde Tijuana, Baja California Norte, hasta Chetumal, Quintana Roo. En todo México la queja está en sintonía.
Bueno, entonces ¿por qué salen de vacaciones a distintos lugares del país en los periodos de receso escolar? Es increíble que la respuesta sea, en la mayoría de los casos, que lo hacen por medio de los préstamos que logran obtener en el ISSSTE, ISSSTELEÓN o casas comerciales dedicadas a esta actividad; o bien, en tandas, cajas de ahorro e incluso hasta en los bancos privados. El magisterio nacional vive endeudado.
Los mentores y demás personal educativo mexicano “aguantan vara”; se la “rifan” diariamente, muy a pesar de los pesares. Las condiciones climáticas no los doblan; al contrario, los curten sobremanera. Asisten a sus labores cotidianas, no importando que el plantel educativo “se esté cayendo literalmente”; involucran con sagacidad e inteligencia a los padres de familia que voluntariamente lo desean hacer y ponen en marcha su liderazgo para enfrentar con creces las adversidades. ¿Será esa la razón por la cual son unos verdaderos héroes?
La magnificencia de su actuar es por vocación lisa y llana. La calidad de su trabajo es indiscutible, razón por la cual generaciones y más generaciones han encumbrado el nombre de grandes educadores nacionales. Los profesionistas de hoy fueron los estudiantes de ayer. Las escuelas rurales se han vestido de gloria por la presencia de los profesionales de la educación; dichas comunidades aman y respetan al profesor, al guía del saber y del buen proceder. Él les lleva las primeras letras y el arte de expresarse y hacer correctas “cuentas”; les inculca el “amor y unidad a la Patria”. Nuestros más profundos respetos para ellos.
Las autoridades podrán imponer parámetros de grados Celsius para la asistencia o no a clases. La responsabilidad del colectivo docente y del personal de apoyo ES SUPERIOR. Es decir, las altísimas temperaturas a finales de primavera y verano, en contraste con los índices de invierno, no impiden que cumplan cabalmente su tarea educativa. Conocen al dedillo el perfil de ingreso y egreso de sus alumnos. Ese no es problema; el detalle es cómo la autoridad maneja (y manipula) la información y, de ribete, les adjudica la responsabilidad a los progenitores de llevar a las aulas a sus hijos. ¡Ah, qué caray!
En las escuelas siempre hay personal para recibir con amor, cariño, comprensión e igualdad a la niñez y juventud mexicana. La reciprocidad justa y necesaria vendrá muy pronto. ¿Cuándo? Cuando se constituya un sindicato fuerte, combativo, vigoroso, plural y altamente representativo, como en los viejos tiempos. Está por venir. La verdad, como es. Se tenía que decir, y se dijo. Hasta la próxima.
