Opinión

México: el peón que puede coronar o quedar fuera del tablero

Sección Editorial

  • Por: Carlos Peña
  • 03 Noviembre 2025, 00:00

El reciente retroceso del PIB mexicano de –0.3 % en el tercer trimestre encendió las alarmas. No sólo se trata de una cifra técnica: es el síntoma de una economía que perdió ritmo entre la incertidumbre externa y la desconfianza interna. Detrás de ese número hay algo más profundo: el tablero global cambió, y México está en medio de la partida. 

En Estados Unidos, la Reserva Federal mantiene un delicado equilibrio. Las señales de enfriamiento económico son evidentes: el desempleo subió a 4.3%, el nivel más alto en casi cuatro años, mientras el consumo se desacelera. Jerome Powell admitió que la tasa de referencia, hoy entre 4.25% y 4.50%, podría empezar a ajustarse, pero el dilema sigue: si recorta demasiado, reaviva la inflación; si mantiene el freno, profundiza la desaceleración. 

Y cuando la FED estornuda, México se resfría. 

El impacto no tardó en sentirse. La contracción mexicana se alimentó del enfriamiento industrial estadounidense, pero también de factores políticos. Las negociaciones arancelarias del T-MEC entraron en una etapa tensa, presionadas por las campañas presidenciales en Estados Unidos y por los señalamientos de Donald Trump, quien ha vinculado el futuro del acuerdo al rumbo político y judicial de México. 

Los CEOs de grandes corporaciones estadounidenses han manifestado abiertamente su preocupación. Entre ellos, Tim Cook (Apple), Doug McMillon (Walmart) y Jamie Dimon (JPMorgan), quienes han advertido que la reforma judicial mexicana podría aumentar la incertidumbre sobre el Estado de Derecho y, por ende, frenar inversiones en sectores estratégicos. En un entorno donde la confianza empresarial es el motor del capital, los pronunciamientos de estos líderes no pasan desapercibidos. 

A nivel interno, el consumo se desaceleró, la inversión fija bruta perdió impulso y el tipo de cambio comenzó a mostrar volatilidad ante la percepción de que el clima político podría traducirse en freno económico. Los datos del INEGI confirman que los sectores más afectados fueron manufacturas, construcción y exportaciones automotrices, precisamente los más integrados con la economía norteamericana. 

La lectura técnica del –0.3 % va más allá de una cifra negativa. Representa la primera advertencia de que la estabilidad económica no puede sostenerse sin estabilidad política y confianza jurídica. En los mercados, los capitales no huyen del riesgo, sino de la incertidumbre. 

La pregunta no es si la economía se recuperará, sino si México será capaz de mantener su papel estratégico en el T-MEC cuando las tensiones aumenten. 

Porque en este tablero, el país puede avanzar como un peón que busca coronar, aprovechando el nearshoring y su posición geográfica privilegiada... o puede quedarse inmóvil, atrapado entre la política, los aranceles y el miedo empresarial. 

La historia económica reciente enseña que las oportunidades no esperan: se mueven. Y, como en el ajedrez, quien no mueve, pierde.

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