México necesita la representación proporcional
Sección Editorial
- Por: Oscar Tamez
- 23 Enero 2026, 02:00
La Presidencia de la República insiste en reformar la legislación electoral. Dos preguntas: ¿Para qué, si así le es útil? ¿Para qué, si ni los gobiernos, partidos, políticos, suspirantes y demás respetan la legislación?
¿Para qué reformar la ley, si la actual y seguramente la reformada se la pasarán por el arco del triunfo las personas interesadas en las competencias electorales?
Analicemos ahora lo relativo a la forma de elección a legisladores federales y su reducción en número. Una propuesta que goza de simpatías populistas —perdón, populares—, pero el resultado sería que vulnera la ya maltrecha democracia.
Las propuestas de eliminar los plurinominales y reducir el número de diputados son iniciativas populistamente atractivas; ambas van de la mano y tienen una razón histórica de ser, aunque reconozco que reducir legisladores y extinguir los legisladores de partido son miel al oído del pueblo, pero equivale a consumir cicuta.
El debate sobre la distribución en el reparto de escaños por la vía de representación proporcional es pueril frente al origen e importancia de estos legisladores.
Los legisladores por la vía de representación proporcional fueron una conquista democrática de las extremas izquierdas y la derecha en tiempos de la hegemonía priista; se justifican en un país donde los mexicanos somos de carne, frijoles, chile, dulce, manteca y hasta borrachos… ¡como los tamales!
Representan la inclusión de las minorías excluidas por el cacicazgo de las mayorías; aquellos sin voz pueden ser escuchados frente a las mayorías excluyentes. La representación proporcional otorga un sitio a las minorías, quienes tienen algo que decir al país y no están ideologizados o son apartidistas.
Toda forma de minoría queda excluida al retornar a la democracia de mayorías; es retornar a la democracia de cuotas del PRI de la primera mitad del siglo XX: viraríamos a una democracia de cuotas. La democracia de mayorías excluiría al menos al 20 por ciento de los mexicanos no representados en las actuales llamadas minorías.
El número de legisladores no es el problema; los costos ostentosos, suntuosos, de la realeza que tienen es lo que encarece su función: la peluquería, el restaurante, los viáticos y salarios elevados, además de las cajas oscuras, son lo que encarece la función.
Necesitamos más legisladores, no menos; se requieren los legisladores de minoría y no lo contrario. Actualmente hay diputados que representan más de medio millón de habitantes. ¿Alguien en su sano juicio cree que puede atender su distrito?
Dirán que, al ser electos, los senadores y diputados son representantes ante la nación. Sí, pero se deben al electorado quien confió en sus promesas de campaña, en quienes desean sentirse representados frente a iniciativas amenazantes para algún sector poblacional.
Los legisladores de representación proporcional tienen muchas y variadas formas de ser electos, la más democrática sería la de primera minoría, con base en el porcentaje de votación y no por circunscripciones, con inclusión por porcentaje de votos nacionales y que se entregue a quien obtiene más votos en su distrito.
Veamos: si se amplían los distritos a 350 y no sólo 300 como ahora, de entre ellos se eligen 250 de primera minoría conforme a la votación alcanzada y 50 por porcentaje de votación entre los partidos, viniendo de menos votos a más, legitimaría la representación proporcional y extinguiría las anacrónicas listas plurinominales de partido.
Mucho más por abordar sobre la representación proporcional.
¡Seguiremos analizando!
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