Los 6,753 empleos en apenas tres meses. La cifra es buena, y conviene decirlo con todas sus letras: el turismo en Tamaulipas está jalando. Detrás del número hay una mecánica que vale la pena entender.
El turismo no emplea solo al hotel o al restaurante; mueve al transportista, al comerciante, al guía, al que vende artesanía en la plaza. Es como una piedra en el agua: el visitante es el centro, pero las ondas llegan lejos. Por eso el dato del INEGI importa más de lo que parece. El lugar 11 nacional habla de un estado que va subiendo peldaños. No está en la cima, pero va en la dirección correcta, y esa tendencia, si se sostiene, es la que termina haciendo la diferencia.
El reto ahora es de fondo: que estos empleos echen raíz y no se queden en temporada, y seguir construyendo las condiciones para que más visitantes elijan Tamaulipas con confianza. La estrategia del gobernador Américo Villarreal apuesta por ahí. Los números del primer trimestre le dan la razón. Lo que sigue es sostener el ritmo.
EL RETO DIGITAL DE PANCARDO
La Guardia Estatal Cibernética llegó a la Secundaria “Lauro Aguirre” de Tampico con una buena noticia bajo el brazo: nueve pláticas, 163 estudiantes y nueve maestros aprendiendo a moverse seguros por internet. Aplausos sinceros. En un país donde un adolescente puede caer en una extorsión, un grooming o un fraude con un solo clic, enseñarles a navegar no es un lujo: es vacuna.
Pero aquí va el punto ciego, ciento sesenta y tres alumnos. Una escuela. En una ciudad con decenas de miles de estudiantes de secundaria. Es como querer apagar un incendio forestal con una cubeta: el gesto es noble, el agua es real, pero el fuego sigue avanzando por el otro lado del cerro.
La pregunta incómoda no es si la Guardia hizo bien, lo hizo, sino por qué la prevención digital llega a cuentagotas a un problema que crece a velocidad de fibra óptica. Y hay un segundo hueco. Se capacitó a los menores, sí. ¿Y a los papás?
Buena parte del peligro entra por el teléfono que un adulto puso en manos del niño sin manual de instrucciones. Prevenir solo a la mitad de la mesa es dejar la puerta de atrás abierta. Que quede claro: aplaudo que se haga. Lo que reclamo es que se presuma como estrategia lo que todavía es un ensayo. Una golondrina no hace verano, y nueve pláticas no blindan a una generación entera que vive con el celular pegado a la mano.
La autoridad ya encontró la fórmula correcta. Falta lo más difícil en el gobierno: repetirla mil veces, sin cámaras, hasta que deje de ser noticia y se vuelva costumbre. Ahí, y no en el boletín, se medirá si esto fue prevención o postal.
¡¡Yássas!!
