Opinión

México se desploma

Sección Editorial

  • Por: Oscar Tamez
  • 04 Mayo 2026, 00:00

Nuestro país enfrenta la tormenta perfecta, las decisiones tomadas por el gobierno federal para cumplirle los caprichos al expresidente López ponen al gobierno en la tormenta perfecta.

Todos los males que aquejan al actual gobierno cuatroteño tienen su origen en el sexenio anterior, lo mismo los políticos que económicos y de gobernabilidad.

Es plausible la lealtad manifiesta con quien te llevó a la silla, pero nunca a costa del prestigio, la trascendencia y el pase a la historia propios; menos aún cuando quien pierde es México, con sus 130 millones de habitantes.

México se desploma en economía, credibilidad frente al mundo y gobernabilidad del territorio.

Según datos de Bloomberg en su portal, la economía de México cayó 0.8% en el primer trimestre de 2026. Esa misma empresa de información financiera y políticas económicas señala que la caída supera lo pensado por los analistas.

Esta caída es la peor desde 2020, cuando se presentó la crisis del Covid-19. Hace seis años, la causa del decrecimiento fue un fenómeno externo y mundial; en la actualidad es producto de malas políticas públicas, pues “fue el sector interno el que provocó el desplome de la economía en el primer trimestre”, establece Bloomberg.

En una palabra, son las políticas públicas cuatroteñas la “causa y razón de los problemas económicos que padecemos como país”.

La inversión pública del país se contrajo un 45% en términos reales al arranque del año, durante el primer bimestre, informa el sitio www.bloomberglinea.com.

La atonía o estancamiento en el crecimiento económico es causada por la falta de inversiones. La pregunta es: ¿por qué la atonía?

La solución de un problema comienza por conocerlo y reconocerlo. Los expertos saben el origen y el gobierno federal también conoce las causas, entre ellas, la pérdida de confianza en las instituciones, tanto en el Poder Ejecutivo como en el Judicial.

El gobierno federal está atrapado. Usando la ley de Pareto, la del 80-20, se puede inferir que el 80% de los problemas del gobierno se resolverían si el 20% de su esfuerzo se centra en desmarcarse del anterior sexenio, mismo que ocupa el 80% del gobierno actual, donde sólo el 20% del mismo rinde resultados.

El gobierno federal cedió a la tentación de centralizar y concentrar el poder de forma evidente y manipulada. El Poder Legislativo es un guiñol del Ejecutivo y el Poder Judicial no otorga garantías a los ciudadanos ni a los inversionistas.

El Poder Legislativo es parcialmente culpable del desplome económico, pues nadie quiere invertir en un país donde las leyes se ajustan al interés del Poder Ejecutivo sin el menor recato, sin ponderar el principio de legislar en función del pueblo, aunque en el discurso se diga lo contrario.

El Poder Judicial tiene tres graves inconvenientes que lo convierten en inestable y poco confiable:

a) Está a disposición del mandato en el Poder Ejecutivo;
b) Sus miembros muestran, en diversos momentos, incompetencia profesional; el presidente de la Suprema Corte ha exhibido en público su lado misógino y autoritario;
c) No garantizan la certidumbre de procesos transparentes, legales, justos y libres de coacción al momento de impartir justicia.

Cuando Bloomberg analizó la falta de confianza por parte de los inversionistas como causal de la atonía económica, aún no explotaba la bomba llamada Sinaloa. México pende de un hilo en su economía, su gobernabilidad y en el futuro de las estimaciones en crecimiento financiero, todo porque no se establece un rumbo donde el país gane y no sólo gane el sector de los cuatroteños.

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