A punto de cumplirse un año de los derrames tóxicos de Ternium y Pyosa en la urbe regia, persiste una pregunta que cala más hondo que el menjurje químico que le aventaron al agua…
¿Realmente han hecho lo suficiente para evitar que se repita el desastre?… Porque al menos públicamente no se ha dicho casi nada…
Habría que exigirles a las empresas que informen a los cuatro vientos cuáles son esas acciones efectivas para que no se nos vuelvan a pintar los ríos de sustancias contaminantes…
El gran tema, querido lector, es que tenemos esos gigantes de acero en mero en medio de la ciudad, justo en el punto que hoy se ha convertido en un centro geográfico de la metrópoli regia, rodeados por universidades, hospitales y viviendas…
Son una bomba de tiempo esas fábricas, estimado lector, y sabemos que nos echan mucha pero MUCHA mugre, aunque digan que no, porque ahí están los estudios de Profepa y Semarnat...
Y es que, sí, tras los incidentes, se impusieron multas millonarias y castigos ejemplares, pero a la hora de la verdad, parece que a los gigantes industriales les salió más barato contaminar que prevenir ese desastre ecológico.
Cabe aclarar que Ternium ya soltó una parte de la lana para la multa federal. Pero la acerera sigue en deuda con la multa estatal. ¡Hmmmm!
Los hechos ahí están: El 17 de abril de 2025, la acerera Ternium soltó cientos de miles de litros de sustancias corrosivas en el arroyo La Talaverna, pintando 12 kilómetros entre San Nicolás, Guadalupe y Apodaca. La cosa estuvo tan gacha que hasta las pobres tortugas terminaron todas pintadas…
Y apenas semanas después, el 13 de mayo, un líquido azul intenso, estilo pitufo, pero ese sí bien tóxico, recorrió siete kilómetros del arroyo Topo Chico, cortesía de Pyosa. En ambos casos, el agua se volvió veneno y la fauna… pues simplemente se vio bastante dañada.
Total, mientras las empresas callan, nuestros ríos gritan, ¡pero de dolor!, buscando quién los salve de otro derrame tóxico. ¡Híjoleee!
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Y hablando de temas tóxicos, pues, ¿qué mejor ejemplo que la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo?
Fíjese, esta semana, para no variar, el Congreso del Estado se convirtió en una zona de absoluta inactividad. No hay prisa, no hay agenda y, ¡qué conveniente!, tampoco hay quien reciba ni una triste hoja de papel. ¡Upsss!
Las labores se reanudarán, según dicen ellos, hasta el lunes 13, porque la Oficialía de Partes tiene el candado bien puesto y las luces apagadas…
Y aunque el Ejecutivo traía la intención de notificar formalmente el estatus del Tesorero, se va a quedar con el sobre en la mano y las ganas en el pecho.
Mientras tanto, los diputados de oposición gritan que se saltaron las trancas y ya amenazan con llevar el pleito hasta la Suprema Corte… ¡Ukela!
Pero bueno, ¡a esperar a que regresen de vacaciones!… Mientras tanto, habrá “sequía” de notas en el Legislativo…
Donde sí estará llegando mucha información es del gobierno estatal, con eso de que el “Gober” Samuel García arrancó gira en Asia, donde trae agenda llena con los gigantes de la tecnología y jura que nos va a traer buenas inversiones en la maleta. ¡Pues sayonaraaaa, y a estar atentos!
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Oiga, y ya que se hizo mucho ruido con el caso de las extorsiones virtuales de la página “La Tía Paty”, le cuentan a Protágoras que la madeja está mucho más enredada de lo que parece… ¡Ríajale!
Resulta que el modus operandi de los detenidos, César “N” y Astrid “N”, no se limitaba al chisme digital. El año pasado, les pusieron el ojo a restauranteros de alto nivel en San Pedro.
La jugada era simple: o soltaban dinero, o les inventaban que en sus locales había “catálogos” de servicios que nada tenían que ver con el menú. ¡Ohhh!
El asunto estaba de lo más cínico, querido lector: o soltaban la “mordida” o les inventaban el cuento chino de que en sus locales se ofrecían ciertos “servicios” y no precisamente de gastronomía. ¡Mmmm!
A Protágoras le cuentan que eran unos “platillos” muy distintos a los que preparan los chefs de alcurnia, pero que servían de gancho perfecto para intentar bajarles una muy buena lana, capaz de quitarle el hambre a cualquiera.
Dicen que los ahora imputados eran clientes frecuentes de un antro llamado Despechados, en San Pedro, donde presuntamente “stalkeaban” a sus víctimas para luego caerles con la voladora.
Total, lo que empezó como un juego de difamación ya huele a delincuencia organizada… ¡Púúúmbale!
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Y ya hablando de comida, fíjese cómo son las cosas: los políticos colgaron el traje, guardaron la corbata y ¡haz!, se pusieron el mandil.
Sí, estimado lector, en estos días de descanso (y reflexión) fueron varios los que subieron a sus redes imágenes de que andaban cocinando o haciendo su carnita asada a la norteña… ¡Ahora resulta que muchos son chefs de alta especialidad! ¡Ajá!
Sin distingos de colores o ideologías, sino con puro sazonador y buenos cortes, desde los de Morena hasta los de MC, pasando por el PRI y el PAN, las redes sociales se llenaron de olor a leña.
Ahí tiene al panista Patricio Lozano muy aplicado dándole a los pollos asados; y qué decir de la dupla priista de Heriberto Treviño y Javier Caballero, que andan muy coordinados dándole la vuelta a la carnita. ¡Ssss sss!
Y fíjese que hasta Miguel Flores no se quiso quedar atrás; literal, le metió toda la carne al asador, pero muy a su estilo: montando un escenario digno del Viejo Oeste allá desde la comodidad de su rancho.
Lo que sí, bien sabemos que no es que anden buscando una estrella Michelin ni tampoco es que quieran que los contraten como vaqueros de Marlboro, pues la verdadera puntería la traen puesta en la carrera rumbo a las próximas boletas electorales. ¡Boom!
Como quien dice, ya los conocemos: mucho asador, mucha foto pal’ “Insta” y mucho corte fino, pero ojalá los que ganen le echen ganas a hacer mejores propuestas y gobernar mejor, y que no sea “puro humo”. ¡Ándele!
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Y, para terminar, pues ya se nos acabó el veinte de la Semana Santa, querido lector.
Hay que bajar las maletas del carro, sacudirse la arena y guardar el bloqueador, porque a muchos ya se les terminaron las vacaciones, salvo a los que se alinean con las escuelas y todavía se toman la de Pascua… ¡Benditos ellos!
A los que regresan, toca apechugar, retomar el paso y volver a la realidad regia después de unos días de descanso que, la verdad sea dicha, se pasaron más rápido que un suspiro.
Ojalá que el retorno a la chamba le sea leve, que el tráfico no lo castigue tanto (y los baches tampoco) y que las baterías vengan bien cargadas…
Así que respire profundo, tómese su juguito verde y bienvenido a la metrópoli más chambeadora del país… ¡Ánimo!
¡¡Yássas!!
