Morena se adelanta a 2027. La política de confrontación electoral está entrando prematuramente. Y mientras Morena presentó una nueva denuncia contra Samuel García y otros funcionarios —y hasta familiares— por presuntas irregularidades, el gobernador responde que dichos señalamientos retoman temas periodísticos de 2021 y 2022.
Asuntos que han sido revisados por múltiples autoridades competentes; sin embargo, esta acción de Morena sólo pone en evidencia que hay una diferencia entre la batalla partidista y los indicadores que sí pueden medirse. Mientras unos montan de nuevo su sainete frente a los medios, el IMCO reconoce a Nuevo León por su desempeño competitivo y confirma que ocupa el primer lugar nacional en complejidad de los sectores de innovación. Y no sólo eso: en materia de seguridad, los delitos de alto impacto han disminuido, fortaleciendo con esa mejora la capacidad del estado para atraer empresas. En política cualquiera puede revivir una acusación; lo complicado es conseguir que los resultados económicos, de inversión y seguridad también aparezcan todos los días en la conversación.
Morena está en todo su derecho a denunciar y, si existen elementos nuevos, las autoridades tendrán que investigarlos. El problema es confundir denuncia con estrategia electoral. Faltan todavía muchos meses para 2027 y comenzar desde ahora a disparar contra Samuel García puede terminar produciendo exactamente el efecto contrario: desgastar la acusación antes que al acusado. La pólvora política también se moja cuando se utiliza demasiado pronto.
Quizá Morena debería preguntarse si no está calentando demasiado pronto una elección que todavía está lejos. Las denuncias ocupan una mañana en los medios; construir una alternativa de gobierno toma años. Y el reloj, aunque algunos quieran adelantarlo, todavía no marca 2027.
