Opinión

Morena NL, ¿desorden sin final?

Sección Editorial

  • Por: Eloy Garza
  • 08 Septiembre 2026, 04:59

En Morena Nuevo León las circunstancias internas son complejas. Más que en la mayoría de los otros estados. 

Morena llegó al Congreso de Nuevo León con la promesa de ser fiel de la balanza y hoy la bancada local opera en un enredo que ella misma se fabricó. Y lo más paradójico: opera contra sí misma. 

En breve lapso cambió de coordinador, perdió dos curules. Mediocridad entre sus legisladores es el nombre del juego. 

Los legisladores renunciaron a la bancada y la fracción quedó en desventaja frente al PAN, PRI y Movimiento Ciudadano. 

Era suya y la dejaron ir. El excoordinador Mario Soto Esquer pidió licencia indefinida el primero de septiembre y desde ya junio navegaban a la deriva. 

Sin coordinador hasta hace pocos días, no había firma para los bonos de los informes legislativos, así que los diputados firmaban técnicamente como independientes, y el partido se veía obligado a depender de la voluntad del PRI y PAN, que controlan la presidencia, la Comisión de Régimen Interno y la Tesorería. 

El detonante fue el juicio político sin pies ni cabeza contra el Ejecutivo. Nadie opera sin hacer antes cálculos y estrategia. 

Soto y Montemayor no asistieron a la sesión de la Comisión Anticorrupción, y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia los suspendió de derechos partidistas. 

Luego, Soto fue recibido como hijo pródigo. El TEPJF admitió sus impugnaciones. La bancada se fracturó en público en una sesión de apertura, cuatro morenistas abandonaron el recinto mientras Grecia Benavides hablaba. Pena ajena. 

Sobre Alejandro Murat pesan desacuerdos que bien podían resolverse fácilmente en manos diestras. ¿De quién es la culpa? De quienes eligieron a legisladores inexpertos, opacos y transas. 

El senador, delegado del partido en la entidad, ha sido blanco de quejas por lo que algunos aspirantes llaman “dados cargados”. 

En agosto, Tatiana Clouthier, Judith Díaz y Andrés Mijes desairaron una reunión con él y se juntaron por su cuenta. Fue una medida contestataria. No quedaba de otra. 

Andrés Mijes lo dijo abiertamente “los dados están cargados” hacia una candidatura. 

En abril, los delegados tuvieron que reunir a todos los operadores para pedirles que dejaran la guerra sucia y proteger la alianza. Lo que resultó en oídos sordos. 

Si el árbitro del proceso, en este caso Alejandro Murat, es cuestionado por la mitad de los aspirantes; si un contendiente acumula controversias; si la bancada legislativa no tiene brújula; y si el PT anunció al joven diputado local Jesús Elizondo como su propia carta, las encuestas que definirán al coordinador de la Cuarta Transformación —y, por tanto, al candidato a gobernador— arranca con un piso que no es parejo. O ese piso se vuelve arenas movedizas. 

Las dudas sobre la viabilidad de Morena rumbo a 2027 Nuevo León son resultado directo de lo que el propio partido ha hecho visible. 

Y viene lo peor: en Presidencia tienen ya muy claro el desorden que no predice un desenlace de estabilidad. Así no se vale. Y así no se puede, dicen en comunicación de Palacio Nacional. 

Los trapos al sol son el peor mensaje de cómo gobernaría un partido que no sabe poner límites ni frenos a los contendientes ni contener los ánimos de los eventuales perdedores. 

Lo dicho: la tenían y la están dejando ir.

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