Morena paga la factura de la traición en Nuevo León
Sección Editorial
- Por: Ivonne Bustos
- 04 Septiembre 2026, 00:00
Lo que ocurre hoy en el Congreso de Nuevo León no es una coincidencia ni una simple jugada parlamentaria; es el cobro de una factura anunciada. La llegada de Francisco del Bosque Ramos a la curul como suplente de Mario Soto es el retrato hablado de cómo se remató la representación popular tras someter a la política municipal a los peores vicios de la corrupción.
No hay que olvidar de dónde proviene Del Bosque: fue tesorero en la escandalosa administración 2021-2024 de El Carmen, una gestión caracterizada por el desfalco, la opacidad, las cuentas bancarias embargadas por adeudos irresponsables y expedientes abiertos ante la Fiscalía Anticorrupción por presuntos desvíos de recursos. Desde la Tesorería municipal no solo se administraba el erario, sino que se operaba el financiamiento de una facción que secuestró la estructura de Morena para su beneficio personal.
La traición estaba cantada. Apenas dos horas duró Francisco del Bosque como diputado guinda antes de presentar su renuncia a la bancada y refugiarse en el grupo independiente, en un evidente puente de transición hacia Movimiento Ciudadano. ¿Y qué dicen hoy las cúpulas que desde la dirigencia operaron, bendijeron e impusieron estas fórmulas? Esconden la cabeza. Esos personajes que impulsaron la candidatura de Mario Soto y su suplente hoy no dan la cara por la traición. El tiempo le terminó dando la razón a las voces que desde el proceso electoral de 2024 denunciaron la venta de candidaturas, las cuotas por encima de la ideología y las alianzas oscuras.
La historia se repite en el caso de Rodrigo Montemayor Romero, suplente de Jesús Elizondo, quien, tras incurrir en faltas graves al ausentarse de votaciones clave para encubrir al Ejecutivo estatal, terminó por separarse del grupo parlamentario. ¿Quién es la mano que mece la cuna desde las sombras para dinamitar y traicionar a la bancada guinda desde adentro?
Hay un patrón alarmante: ambas curules corresponden a distritos donde Morena era sumamente fuerte y donde el triunfo estaba asegurado por la ciudadanía. En lugar de postular a perfiles con arraigo, convicción y verdaderamente fieles a los principios de la Cuarta Transformación, las decisiones de cúpula prefirieron entregar esos espacios estratégicos a personajes de reputación sumamente cuestionada en la función pública.
Es urgente que la dirigencia nacional, encabezada por la presidenta Ariadna Montiel y por el delegado nacional en Nuevo León, Alejandro Murat, ponga una lupa rigurosa sobre la selección de candidaturas y suplencias en Nuevo León. Especialmente en las plazas donde el movimiento es fuerte, resulta vital blindar los espacios para evitar que sigan colándose mercenarios que solo buscan beneficiarse de las posiciones para luego brincar al mejor postor.
La pregunta que la militancia y la ciudadanía se hacen es contundente: ¿A quién le va a pedir cuentas Morena por estas candidaturas que hoy traicionan al electorado y entregan la bancada local en la víspera de la elección de 2027?
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