Muchas escuelas están sobreviviendo sin recursos económicos hoy en día
Entre profes y Política
Hasta parece título de una obra de teatro el encabezado de esta columna. Trasciende que, en efecto, gran cantidad de planteles educativos oficiales están pasando las de Caín en el manejo de “sus recursos económicos”, toda vez que algunas instituciones bancarias, en especial Banorte, tardan y retardan —hasta parece que lo hacen con negras intenciones— la autorización, por su área jurídica, del montón de documentos que los directores les hacen llegar para que puedan dar luz verde en la apertura de la cuenta de ingresos y egresos de su respectiva Asociación de Padres de Familia. ¿Cómo?
Esta narrativa se construye así: el dinero, cuya apertura de cuenta se pretende, proviene de las cuotas voluntarias de los padres de familia al iniciar el ciclo escolar. No proviene de ningún nivel de gobierno; queda en el entendido de que solo el recurso económico del Programa del Bienestar es proveído por la Federación cuando el plantel sale seleccionado para mejoras materiales. Este recurso sí es auditable por instituciones contables gubernamentales federales. Ahora bien, el dinero de aquellos, por razones totalmente desconocidas, las autoridades educativas obligan a directores y padres de familia a que lo depositen en alguna cuenta bancaria. ¿Qué? Sí, así es: los emolumentos que la autoridad no aporta “por obligación” deben manejarse en cuentas de banco con firmas mancomunadas. Es decir, deben firmar el directivo junto con el presidente y el tesorero del consejo respectivo.
Muy a pesar de que lo descrito con antelación carece de lógica jurídica, podemos decir que, por transparencia, ¡va! Sin embargo, existen actualmente muchos casos en que las escuelas, a la fecha, aún no pueden disponer de ningún peso debido a que, “por trámites bancarios erróneos y repetitivos”, no se han autorizado las famosas y comentadas aperturas de cuentas. Bueno, entonces, ¿cómo le están haciendo los directores para solucionar cuestiones de aseo, papelería y demás gastos fijos? ¡Ahí está el detalle!, como dijera el inolvidable Mario Moreno “Cantinflas”. ¡Ah!, y súmenle los cargos infalibles de aproximadamente $500 pesos mensuales que la citada institución bancaria cobra por “manejo de cuenta”. ¿Cuál cuenta? “Pos” la que va a autorizar algún día. Pero ¿cómo es posible que suceda esto en pleno siglo XXI? Pues es, y sucede.
Aquí estriba la labor magnánime de directores y padres de familia para sortear con éxito la “supervivencia” diaria. Mantener un edificio escolar en condiciones de aseo y limpieza requiere de mucho esfuerzo y dedicación. El aseo de los baños de los alumnos, del personal docente y administrativo, invariablemente es una actividad diaria; existen muchos brotes de contagio de diversas enfermedades como para dejarlo “al ahí se va”. Con toda seguridad, los recursos económicos y en especie para cumplir con esta y otras actividades provienen de los bolsillos de los principales actores educativos. ¿Qué no? Entonces, ¿cómo le hacen? Es menester que los jefes de sector, supervisores e inspectores muestren estadísticas reales de este punto en comento al secretario de Educación estatal, Juan Paura García. Les aseguro que algo habrá de hacer al respecto.
El dinero ahí está, pero no se puede utilizar. ¡Ah, mundo hediondo!, como dijera el gran actor y locutor extinto Rómulo Lozano Morales.
Pensamos y afirmamos que hay muchísimo que hacer, así como mucho por mejorar en este sistema educativo olvidado y menospreciado. Las cosas no deben quedar en el discurso político; es prudente y urgente una transformación de forma y fondo en los procedimientos administrativos para mejorar a las escuelas públicas. Es decir, hay que aplicar una buena y sana simplificación administrativa para recuperar la calidad educativa que una vez tuvimos. ¿Es mucho pedir?
La verdad, como es. Se tenía que decir… y se dijo. Hasta la próxima.
