El fenómeno de relocalización de empresas, conocido ampliamente como nearshoring (una estrategia productiva consistente en trasladar operaciones a países cercanos geográficamente para reducir costos, elevar la resiliencia de la cadena de suministro y mejorar la eficiencia operativa), se ha posicionado como la gran promesa de desarrollo económico y modernización para Nuevo León, destacando por su enorme potencial para detonar un incremento significativo en la generación de empleos directos e indirectos a lo largo de la entidad. Sin embargo, no todas las inversiones extranjeras generan el mismo grado de integración o derrama social en nuestro estado. Mientras que el modelo de producción vinculado al T-MEC y a las industrias tradicionales ha propiciado una sinergia profunda con la oferta educativa y el ecosistema local de proveedores, la llegada de nuevos flujos de capital asiático, particularmente de origen chino, plantea interrogantes sobre el alcance real de la cadena de valor que están dejando en las comunidades regias.
El riesgo del “efecto enclave” en la inversión extranjera
En diversos proyectos de capital chino instalados en municipios de acelerado crecimiento industrial como Apodaca, Salinas Victoria o Santa Catarina, analistas de cadenas globales y reportes del sector industrial han advertido dinámicas con matices de “efecto enclave”. Si bien existen variaciones según el sector y la firma, en megaproyectos representativos, como los ubicados en desarrollos industriales especializados en Salinas Victoria, se ha documentado una elevada dependencia de proveedores preconcebidos desde sus países de origen y un uso intensivo de personal técnico y de supervisión importado durante las fases de arranque e instalación. Cuando estas prácticas se prolongan en el tiempo, la inversión corre el riesgo de limitarse a un desarrollo inmobiliario e industrial de ensamblaje, recortando la derrama económica local, la transferencia tecnológica y el impacto social positivo en la comunidad.
Esta desconexión impacta directamente la empleabilidad y las aspiraciones de miles de jóvenes técnicos, desaprovechando una ventaja competitiva histórica de la entidad: la alta calificación y pertinencia de sus trabajadores.
Capacidad local y el impulso de la Educación Dual
Frente a esta realidad, la formación técnica estatal demuestra que la capacidad local está lista, pero requiere voluntad de reciprocidad. Actualmente, el Conalep Nuevo León cuenta con una base de más de 20,000 estudiantes en sus 17 planteles, de los cuales “más de 11,500 jóvenes se están formando en especialidades directamente vinculadas con la transformación industrial que vive Nuevo León”, tales como Electromecánica Industrial, Mecatrónica, Robótica, Autotrónica, Soldaduras Industriales y Mantenimiento de Sistemas Electrónicos.
Para reducir la brecha entre el aula y el perfil automatizado y digitalizado que exige el mercado global, la institución ha impulsado fuertemente el Modelo de Educación Dual. Como señala el director general del Conalep NL, Andrés Pintos Caballero, este esquema “permite que los jóvenes combinen su formación en el plantel con una experiencia formativa directamente en la empresa”. En la generación más reciente, alrededor de 1,400 jóvenes participaron activamente bajo esta modalidad, sumados a más de 3,500 alumnos en prácticas profesionales y 3,800 en servicio social.
Un ejemplo claro de esta realidad es el de Alejandro, estudiante de Electromecánica Industrial en el Conalep Nuevo León, quien ha destacado por su constancia y alto rendimiento académico. Para Alejandro, la preparación técnica que recibe a diario en el aula encaja perfectamente con el rigor tecnológico que caracteriza a las plantas chinas de última generación: “Por el nivel tecnológico y de automatización que manejan, a muchos de nosotros nos entusiasmaría integrarnos a una empresa de vanguardia. Sin embargo, es muy difícil encontrar empresas de tecnología china que estén buscando recién egresados o participando en el programa de educación dual a nivel local como lo hacen empresas de otros países”.
Compromiso y reciprocidad para el futuro de Nuevo León
Es fundamental precisar que el cuestionamiento no es hacia la inversión extranjera ni hacia el origen geográfico de los capitales. Existen casos sumamente exitosos de vinculación con firmas de origen asiático consolidadas en la región, como Toshiba, Kia, Toyota y Sung Woo Hitech (de capital japonés y coreano), las cuales integran continuamente a estudiantes del Conalep en sus plantas y han hecho de la educación dual un pilar de su operación. El desafío con los nuevos proyectos de capital chino es garantizar que el uso inicial de personal extranjero sea estrictamente una etapa transitoria de arranque y no una práctica operativa permanente. Como bien subraya Pintos Caballero, la instalación de empresas extranjeras no puede quedarse en un mero aterrizaje de capitales: “La reciprocidad debe entenderse como un compromiso de las empresas para desarrollar talento local, no solamente como una obligación de cubrir determinado número de puestos. Cuando una empresa recibe condiciones e incentivos para establecerse en Nuevo León, es razonable esperar que también contribuya al desarrollo de las capacidades que necesita el estado”.
Para evitar que Nuevo León se convierta únicamente en un espacio geográfico de ensamblaje o bodegas industriales de paso, las autoridades gubernamentales y las instituciones de educación técnica deben exigir compromisos claros de integración local a las empresas entrantes. Lo que está en juego en esta ola de nearshoring no es solo la cifra de inversión extranjera directa, sino el destino profesional de toda una nueva generación de técnicos regios. Ese, y no otro, es el tipo de inversión que vale la pena atraer a nuestro Estado.
