Luego de sucedida la Semana Mayor, hoy volvemos a la normalidad de nuestros días que, a como pintan las cosas, estimado lector, en contrapartida a la paz que hemos experimentado durante la Semana de Pascua y vacaciones...
Lo que se viene se define irónicamente como “días infernales”, entre eventos, declaraciones de exterminio, acontecimientos, conflictos y guerras que estremecen al mundo y, obviamente, a nuestro particular andar por la vida, y que me hacen recordar, de una manera lacónica, una frase contundente pronunciada por Mario Moreno “Cantinflas” hace ya muchos ayeres y que hoy aplica con exactitud en nuestro tiempo y en nuestro muy enrarecido entorno.
Y es que, en tiempos donde los bombazos y las ráfagas de la información fluyen más rápido que la sincera y profunda reflexión, observando todo el historial de intereses de los participantes de los conflictos locales, nacionales e internacionales, surgen “asegunes sospechosistas” que merecen que nos detengamos y las analicemos con detenimiento, pues no todo es lo que parece. Y, por ejemplo, aunque el conflicto entre nuestro vecino país del norte e Irán tiene un supuesto motivo público, éste podría ser en realidad parte de un plan de mayor calado en donde todo lo que apunta al fracaso de una derrota ante la férrea resistencia iraní, en realidad, podría tratarse de una estrategia muy bien calculada de comercio y poder.
Y es que, para analizar lo anterior, estimado lector, debemos estar conscientes y considerar que las guerras modernas ya no se libran únicamente en el terreno militar, sino en un espectro geopolítico, económico y mediático, en donde, como en el ajedrez, cada pieza tiene su propio movimiento, y perder una batalla, un conflicto o una negociación en un movimiento de “sacrificio” puede significar reposicionarse con el control de la partida y en este caso del conflicto con Irán. Está en juego el tablero mundial del mercado del oro negro, que, hay que recordar, con miras a liberar a un pueblo que no ha sido liberado, se posee a partir del tres de enero venezolano.
Y observando este contexto de manera general, las aparentes fallas, los errores tácticos o incluso las retiradas ante los fracasos —recordando nuestros gobiernos y nuestras cámaras de senadores y diputados— también podrían formar parte de un libreto prediseñado, más complejo y de oscuro objetivo final, que escapa por mucho a la lógica del entendimiento inmediato de lo que se nos muestra.
Y es que, más que una teoría conspirativa, este planteamiento deja al descubierto la simplicidad y fragilidad con lo que se nos muestran las cosas y la ligereza con la que consumimos tal información de las problemáticas, que reducimos a dos bandos, a buenos y a malos, caras opuestas entre oponentes que visten su andar entre victorias y derrotas, sin advertir siquiera que, en política, pocas, muy pocas cosas son lo que parecen.
Y esto lo vemos ahora más cerquita y, como ejemplo, con el reposicionamiento partidista que finalmente empujó al “Plan B” de la reforma electoral y que dejó al descubierto los intereses particulares de grupos en el poder que no siempre buscan enaltecer sus ideologías partidistas para ganar batallas, sino asegurar posiciones y su permanencia en el poder a largo plazo.
Igual sucede en nuestro H. Congreso, que bajo sus argumentos de bancada tienen “en la banca” el presupuesto del presente año, futbolero, y en donde por ahora ninguna de las partes en “conflicto” da su brazo a torcer, anteponiendo un interés muy alejado al que se supone debían procurar y estimular: el bienestar del Estado y de nuestra comunidad.
Así pues, estimado lector, frente a este complicado y complejo entorno y bajo este contexto de “infernales ironías” de realidad que nos receta el destino, dígame Usted si, a pesar del tiempo y la distancia, no aplica en la actualidad aquella lacónica, contundente y “cantiflesca” frase de don Mario Moreno Reyes “Cantinflas” que dice: “Estamos peor, pero estamos mejor, porque antes estábamos bien, pero era mentira: no como ahora que estamos mal, pero es verdad”.
Por hoy es todo. Medite lo que le platico, estimado lector, esperando que el de hoy sea un reflexivo inicio de semana. Por favor, cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco, con sus hermosas palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos, Dios mediante, aquí el próximo lunes.
