Ni los primos se salvan de hacienda
Sección Editorial
- Por: Protágoras Tamaulipeco
- 29 Octubre 2026, 04:50
Al turista le suben la cuota y al tren de Nuevo Laredo le aprietan el cinturón.
Ayer el Senado le dio el último empujón a la Ley Federal de Derechos 2027, esa que fija cuánto nos cobra el gobierno por usar lo que es de todos, y el recibo llegó más caro para casi cualquiera que entre, cruce o vuele por México.
El turista extranjero pagará 1,158 pesos por entrar, cuando hace dos años pagaba 861, y la visa ordinaria brinca de 990 a casi 1,640 pesos. Pudo ser peor, porque la Secretaría de Hacienda que encabeza Édgar Amador Zamora pedía 1,334 pesos, y fue el diputado de Morena Carol Antonio Altamirano, presidente de la Comisión de Hacienda, quien bajó la cifra en San Lázaro.
Lo que nadie tocó fue a dónde va el dinero, porque de cada 100 pesos que deja el turista, 57 terminan en la Secretaría de la Defensa y 15 en Migración, mientras que para promover la playa Miramar o la Sierra de San Carlos no queda nada etiquetado. Sin embargo, el golpe que más le duele a Tamaulipas no viene por el aire, viene por las vías. Las ferroviarias con más de 15 años de concesión pagarán 3% de lo que facturan en lugar de 1.25%, y CPKC, la empresa que mueve los trenes por el puente de Nuevo Laredo, lleva casi 30 años con la suya.
Su presidente en México, Óscar Del Cueto, ya advirtió que pagar más significa invertir menos, y lo dice una compañía que además tiene al gobierno mexicano demandado en un tribunal internacional. Si ese costo se pasa a la tarifa, lo acaban pagando las maquiladoras de Reynosa y Matamoros y la carga que sale de Altamira.
Ahí está la contradicción. El gobernador Américo Villarreal Anaya presume a Tamaulipas como la puerta del nearshoring y, al mismo tiempo, la Federación le sube el precio a esa puerta. Los senadores Olga Sosa Ruiz, José Ramón Gómez Leal le deben al estado una explicación clara de qué defendieron cuando se votó.
Y ojo con los primos de Texas, porque muchos hijos de tamaulipecos nacieron allá y entran con pasaporte americano, así que para la ley son turistas extranjeros y la cuota también les toca si vienen a la boda en Victoria y se quedan más de unos días.
La salida es sencilla. Si el cobro ya es ley, que una parte regrese a los estados de donde sale el dinero, y que Tamaulipas exija que lo que se recaude por las vías se vea en cruces ferroviarios seguros en sus ciudades. Cobrar más se puede aceptar cuando uno ve en qué se gasta.
EL ‘NO’ AUTOMÁTICO QUE ASUSTA A LOS INVERSIONISTAS
Cuando Chucho Nader, diputado federal del PAN por Tampico y Ciudad Madero, subió a tribuna para fijar la postura de su bancada contra la reforma a la Ley de Inversión Extranjera, muchos pensaron que era el pleito de siempre entre oposición y gobierno. Pero aquí hay más tela de dónde cortar, y a Tamaulipas le toca muy de cerca.
La iniciativa la envió la presidenta Claudia Sheinbaum y el Senado ya la aprobó con la mayoría de Morena. Con ella, Defensa, Marina, la Fiscalía y el SAT podrán revisar si un dinero que llega de fuera pone en riesgo la seguridad nacional en sectores como energía, infraestructura e inteligencia artificial.
Suena razonable hasta que uno lee la letra chiquita, porque si la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras no contesta a tiempo, el silencio cuenta como un no. Además, la lista de sectores podrá crecer por simple acuerdo administrativo, sin volver a pasar por el Congreso.
Eso es lo que Nader llama un catálogo ambiguo. Ahora pongámoslo en casa. El puerto de Altamira, los proyectos de gas y energía y los parques industriales de Reynosa y Nuevo Laredo viven del capital extranjero.
Mientras el gobernador Américo Villarreal sale a buscar inversionistas, su propio partido aprueba un filtro que puede dejarlos esperando en la puerta. Y hay un cabo suelto que casi nadie menciona. La reforma va en la misma línea de lo que hace Estados Unidos para vigilar el capital chino, así que el PAN defiende la apertura justo cuando la presión viene de nuestro principal socio comercial.
Nadie discute que hay que cuidar al país. Lo que Tamaulipas necesita son plazos claros, consultas previas y sectores bien definidos, para que el inversionista sepa a qué atenerse y los empleos no se queden del otro lado del río.
¡¡Yássas!!
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