Opinión

¿No entienden que fue Claudia?

Sección Editorial

  • Por: Daniel Santos Flores
  • 17 Agosto 2026, 00:00

“La proximidad al poder engaña a algunos a creer que lo ostentan. Yo pongo fin a esa clase de pensamiento antes de que empiece”: Frank Underwood, House of Cards.

Esta frase nos permite entender lo que ha sucedido alrededor de algunos personajes que durante años fueron considerados prácticamente intocables dentro del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador y que tardaron demasiado en comprender que el 1 de octubre de 2024 cambió quien ocupa la titularidad del Poder Ejecutivo. Y que esa persona no estaba destinada a ser una administradora temporal del obradorismo, ni mucho menos una representante del expresidente, sino la presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Recordemos aquella escena en el Zócalo de la Ciudad de México, en marzo de 2025, cuando Andrés Manuel López Beltrán, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Luisa María Alcalde y otros personajes de Morena estaban entretenidos tomándose una fotografía mientras Claudia Sheinbaum se acercaba al grupo. Estaban tan concentrados alrededor de Andy que prácticamente dejaron pasar a la presidenta frente a ellos. Pocas imágenes han resultado tan ilustrativas para explicar lo que ocurría dentro del movimiento: algunos seguían mirando hacia el pasado inmediato, cuando quien portaba la banda presidencial ya era otra persona.

Lo interesante es que el tiempo comenzó a acomodar las cosas. Adán Augusto López, aquel poderoso secretario de Gobernación, aspirante presidencial y posteriormente coordinador de Morena en el Senado, terminó dejando la coordinación de su bancada y con ella la presidencia de la Junta de Coordinación Política, después de meses de problemas, señalamientos y desgaste. Oficialmente se fue para encargarse de tareas partidistas rumbo a 2027, según él, pero eso no cambia el hecho de que dejó de ocupar uno de los espacios más relevantes del poder.

Ahora le tocó el turno a Andrés Manuel López Beltrán. Estados Unidos le retiró la visa y él mismo hizo pública la decisión mediante una carta dirigida al presidente Donald Trump. La presidenta hizo lo que le correspondía hacer para no dejar mal parado al llamado “junior del bienestar”: afirmó que no conocía ninguna investigación en su contra y calificó este tipo de decisiones estadounidenses sobre políticos mexicanos como una intromisión en asuntos internos del país.

Ahora analicemos con detenimiento algo que no puede pasarse por alto. Durante bastante tiempo, el gobierno de Estados Unidos mantuvo una enorme presión sobre algunos gobernadores y funcionarios como parte de su estrategia hacia México. Sin embargo, después de tanto ruido, el golpe más llamativo terminó alcanzando directamente a Andrés Manuel López Beltrán, uno de los personajes considerados parte del núcleo más poderoso del obradorismo, pero también identificado por algunos como uno de los más férreos críticos internos de la propia presidenta.

Yo no creo en las casualidades, o por lo menos en política suelen ser escasas. El hecho de que varios personajes que llegaron a comportarse como si tuvieran un poder propio hayan ido perdiendo influencia o margen de maniobra admite distintas interpretaciones. La presidenta puede defenderlos públicamente y cerrar filas cuando considere que desde el extranjero se afecta la soberanía nacional, pero una cosa es la defensa institucional y otra la manera en que se ejerce el poder dentro de un gobierno.

Quizá ése fue el error que algunos cometieron desde el principio. Pensaron que Claudia Sheinbaum sería una extensión administrativa de López Obrador, que el verdadero poder seguiría repartido entre quienes acompañaron al expresidente durante tantos años y que el nuevo gobierno tendría que consultar permanentemente a los antiguos dueños del movimiento.

Se olvidaron de algo elemental: México sólo tiene una presidenta. Tal vez por eso aquella fotografía del Zócalo adquiere ahora otro significado. Ese día varios de los personajes más importantes del obradorismo estaban tan ocupados mirando hacia el pasado que no vieron pasar el presente frente a ellos. Un año y medio después, Adán Augusto ya no tiene el poder que tenía, Andy acaba de recibir uno de los golpes políticos más fuertes de su carrera desde Estados Unidos, Luisa María Alcalde ya no preside el “partidazo” y Claudia sigue exactamente donde algunos parecían olvidar que estaba: al frente del país.

VEREDICTO FINAL

Y como en política no hay casualidades: ¿todavía no entienden que fue Claudia? Ah, pero la soberbia es grande.

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