Opinión

No vuelvo

Sección Editorial

  • Por: Roberto Navarro
  • 04 Noviembre 2026, 06:00

Una mala experiencia no siempre define a un restaurante. Dar una segunda oportunidad puede cambiar nuestra percepción.

Recientemente visité un restaurante que podríamos decir está en mi lista de aquellos que siempre se nos vienen a la cabeza cuando salimos a comer. Acabábamos de ir unos días antes y sabíamos que tenían ya tiempo batallando para surtir uno de sus ingredientes. 

La sorpresa en esta ocasión fue que nos dijeron que había varias cosas que estaban saliendo del menú, entre bebidas, platillos y la que nos dolió, una de sus salsas de mesa. Bromeando, dijimos al gerente que ya no volveríamos. 

Me quedé pensando en aquellas veces que juramos no regresar a un establecimiento y en los factores que nos hacen llegar a esa conclusión. A veces es porque no nos gustó la comida, a veces, por el ambiente, puede ser el precio y muchas veces, por el servicio. 

¿En realidad es una perspectiva adecuada el decir que no volveremos a un restaurante? A pesar de que yo también he dicho en ocasiones que no regreso a un lugar, creo que no debemos ser tan tajantes con esta opinión. 

Existen muchísimos factores que pueden hacer que nuestra experiencia en un restaurante no sea tan buena, incluso, algunas de ellas ajenas a la operación. Hasta lo que nosotros lleguemos cargando al restaurante, o la forma en la que una reunión en el lugar se desenvuelva puede amargarnos la percepción de un restaurante. 

No, los restaurantes no están exentos de que pasemos un mal rato. Soy el primero en decirles que lo más difícil de operar un negocio de comida es ser consistentes; y aunque todos los operadores diseñan y planifican los negocios para esto y para operar de la mejor manera posible, en cualquier momento algo puede salir mal; y como dijo la ley de Murphy, si algo puede salir mal, saldrá mal. 

Al menos en dos ocasiones, que recuerdo claramente, pensé que el restaurante en el que había comido no valía la pena mantener en la lista de aquellos a los que regresaría. No hubo ninguna experiencia desagradable, simplemente no me pareció tan buena la comida como esperaba (ojo aquí, las expectativas también son de nosotros). 

Y sin embargo, la vida se encargó de regresarme a esos dos negocios y en ambos disfruté mucho de esa comida de regreso y tantas otras más. Uno de ellos considero que hoy en día es de los mejores de la ciudad.

Entonces, como comensales, ¿qué debemos hacer? Primero, escoger nuestra fecha de visita. Más allá de la novedad, las aperturas son momentos terribles para los restaurantes, como también lo son las ocasiones en las que todos quieren salir a cenar.

Siempre estar dispuestos a dar una segunda oportunidad; de hecho, los críticos serios eso hacen. 

Por último, si tenemos un problema, informemos al restaurante de lo que pasó, demos oportunidad de que intenten resolver lo que sucedió.

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