Jesús Antonio Nader Nasrallah, diputado federal por el octavo distrito, dice que el mejor sondeo es la gente del mercado y del súper, y esta vez el dato le da la razón, porque en Tampico su nombre sigue moviendo conversaciones sin necesidad de campaña, de espectacular ni de nómina.
El tema está en cómo se cuenta la historia. Casi todos se cuestionan si el PAN le dará la candidatura, cuando la pregunta buena es al revés, porque el partido perdió el puerto y hoy no tiene otro nombre con arraigo propio.
Chucho no llega a pedir permiso, llega con votos que él mismo construyó en dos trienios, y eso en política pesa más que cualquier acuerdo de cúpula. Desde julio la dirigencia estatal del PAN es de Gloria Garza Jiménez, con César Verástegui Ostos, el Truko, de vicepresidente, y el proceso rumbo a 2027 que arranca en septiembre.
Ellos saben que sin Tampico no hay recuperación, y que la obra que Chucho dejó con Aída Feres al frente del DIF todavía se camina en las colonias.
Su único riesgo real no está enfrente, está en el calendario, porque en septiembre otros nombres empiezan a moverse dentro del propio blanquiazul, y en política el que llega tarde a la mesa siempre termina negociando lo que otros ya acomodaron. La duda incómoda es sencilla, ¿espera a que otros decidan por él, o pone su proyecto sobre la mesa primero? Tampiqueños, pidámosle ese plan por escrito, y que la fuerza se demuestre con propuestas.
EL OSTIÓN QUE TODAVÍA NO SE PUEDE VENDER
La Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura, que encabeza Antonio Varela Flores, informó que su personal técnico recorrió cuatro granjas de ostión en Higuerillas, en la zona norte de la Laguna Madre, para medir el agua, pesar organismos y revisar los sistemas de cultivo en suspensión. Todo suena bien, y justo ahí empiezan las preguntas.
El subsecretario Jorge de Jesús Montagner Mendoza lleva meses encabezando estos recorridos con el respaldo del gobernador Américo Villarreal Anaya, siempre con el mismo formato que anuncia la toma de parámetros fisicoquímicos. Lo que nunca aparece publicado es el resultado. Si el agua se mide para que la gente confíe, esos números tendrían que estar en línea y no guardados en un escritorio de Ciudad Victoria, porque un ostión se come crudo y la confianza se construye con datos, no con fotografías.
El cabo más suelto es otro. Sin la certificación sanitaria que otorga la COFEPRIS, y que tarda alrededor de un año, ese ostión no puede llegar legalmente a un restaurante ni cruzar la frontera. Hay familias sembrando desde el año pasado y nadie ha dicho cuántas granjas ya tienen ese papel en la mano. También está el número. El propio gobierno presumió catorce proyectos ostrícolas y más de cuatrocientas familias en Matamoros, San Fernando, Soto la Marina y Aldama.
Esta vez visitaron cuatro granjas, ¿dónde quedaron las demás? Esperemos que la próxima gira traiga los análisis abiertos y la lista de permisos.
Pídalos usted, vecino, porque preguntar también es cuidar la laguna.
¡¡Yássas!!
