Oro y Bitcoin: la recomendación estratégica que Wall Street aún no entiende
Inteligencia Financiera Global
El espejismo bursátil
En el mundo de las inversiones abundan las modas, pero pocas veces se construye un consenso tan peligroso como el que hoy exhiben los grandes gestores de fondos globales. La más reciente encuesta de Bank of America, dirigida por Michael Hartnett, deja al descubierto una paradoja inquietante: mientras los inversionistas institucionales celebran un supuesto “aterrizaje suave” de la economía, los fundamentos apuntan a un escenario de fragilidad, endeudamiento creciente y riesgos inflacionarios latentes.
Los datos hablan por sí mismos: el efectivo en portafolios cayó a 3.9%, un mínimo histórico. Y, sin embargo, 91% de los encuestados reconoce que las acciones estadounidenses están sobrevaloradas. A pesar de ello, no reducen exposición; por el contrario, siguen inflando las que más tarde podrían convertirse en burbujas (si no es que ya lo son).
Este contraste entre lo que reconocen y lo que hacen refleja la desconexión de Wall Street con la realidad. No es la primera vez: antes de la crisis subprime de 2008 o de la burbuja puntocom, la narrativa oficial también era de calma y prosperidad. Hoy se repite el patrón: un optimismo artificial que oculta desequilibrios profundos.
El potencial del oro y el bitcoin
Frente a esta complacencia con las acciones, sorprende la escasa exposición a los activos de mayor potencial en medio de un clima global de déficits y expansión de deuda públicos. Apenas 48% de los gestores posee oro, con un peso efectivo de solo 2.2% en sus carteras, y apenas 9% invierte en criptomonedas, lo que deja a bitcoin reducido a un irrisorio 0.3% del portafolio global.
Es un contrasentido: mientras el gasto público y la deuda alcanzan niveles récord en Estados Unidos, Europa y Japón, y mientras la geopolítica acentúa riesgos de inflación persistente, los gestores prefieren ignorar activos que históricamente han preservado (y ganado) valor, en condiciones como las actuales.
Tres razones de peso
La recomendación de Hartnett es clara: incrementar posiciones en oro y bitcoin. Estamos de acuerdo.
Hartnett menciona tres razones de peso.
Primero, porque la inflación no está derrotada. Un 18% neto de los gestores espera precios más altos en los próximos 12 meses, y más de la mitad cree que el próximo presidente de la Reserva Federal volverá a las mismas recetas de siempre: imprimir dinero masivamente o manipular la curva de rendimientos para maquillar la deuda. En ese escenario, activos de VALOR (alta y creciente demanda) y oferta limitada como el oro y bitcoin son los verdaderos antídotos.
Segundo, porque la hegemonía del dólar es frágil. Un tercio de los gestores planea aumentar coberturas contra su debilidad. El oro ha demostrado durante siglos su capacidad para preservar poder adquisitivo frente a la depreciación del billete verde; bitcoin, por su parte, representa su versión digital y escasa, cada vez más aceptada como alternativa fuera del control político y como reserva en países con crisis monetarias recurrentes.
Tercero, porque la diversificación hoy es cuestión de supervivencia. Con las bolsas en máximos históricos y la inteligencia artificial convertida en el nuevo mantra bursátil, el riesgo de burbuja es inocultable. Mientras tanto, posiciones estratégicas en oro y bitcoin ofrecen el contrapeso que distingue a quienes protegen patrimonios de quienes solo los exponen a la tormenta. No se trata de especulación, sino de prudencia: una política de inversión responsable exige refugios sólidos.
Conclusión
La gran lección de la encuesta no está en las cifras aisladas, sino en lo que revelan del estado de ánimo de Wall Street: una fe ciega en lo que ya está caro y una indiferencia peligrosa hacia lo que puede realmente salvar a los inversionistas.
En conclusión, aumentar la exposición a oro y bitcoin no es un lujo ni una moda. Es, más bien, una necesidad patrimonial en un mundo que nada en deuda, inflación y burbujas financieras. Aun cuando muchos prefieran cerrar los ojos, la realidad es que estos activos seguirán siendo el seguro más eficaz frente a la irresponsabilidad fiscal y monetaria de los gobiernos.
Coincidimos plenamente con Hartnett: el momento de ponderar más el oro y el bitcoin es ahora. Eso sí, sin eliminar nuestra sugerencia de exposición también a acciones. Las burbujas —si es que ya estamos en una— suelen expandirse más allá de lo esperado y, mientras duren, hay que aprovecharlas.
