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Opinión

Transparencia con invitación

Protágoras

¿Tamaulipas se anima a abrir sus propios cajones?

Hablemos claro, como en la mesa del café, el 4 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó un decreto para que el gobierno federal publique todo: contratos cada mes, finanzas de Pemex y CFE, auditorías. 

Suena a limpieza total, pero aquí está el detalle que casi nadie menciona: el decreto obliga a la Federación e invita a los estados. Invita. No obliga. 

Y ahí aparece Américo Villarreal Anaya, gobernador de Tamaulipas, que al sumarse a la estrategia de Raquel Buenrostro, la secretaria Anticorrupción, luciría como jugada política redonda: aliado temprano, gobierno abierto, foto con la 4T. 

El problema es que para Tamaulipas adherirse significa encender la luz justo sobre los contratos donde más aprieta el zapato. 

Proveedores y comunidades tamaulipecas tendrán, por fin, cifras frescas sobre cada contrato firmado. Nadie regala transparencia gratis. La misma vitrina que da prestigio también expone. Y conviene recordar que esta ‘máxima publicidad’ nació después de desaparecer al INAI autónomo y concentrar todo en el Ejecutivo. Transparencia dirigida desde arriba, pero eso es otro tema.

Entonces la pregunta incómoda: ¿Villarreal firmará la adhesión cuando el reflector caiga sobre su propia casa, o esperará a ver quién se moja primero? Abrir cajones ajenos es fácil; los propios, otra historia.

TELÉFONO PARA EL PAISANO

Dafne murió; ahora prometen supervisar, hablemos claro, como en la mesa del café. Dafne Zapata tenía 13 años y entró a la Academia Militarizada Doenitz, en Tamaulipas. Cuatro días después, estaba muerta. Y hasta entonces nadie miró.

El diputado local Alberto Moctezuma Castillo, de Morena, impulsa la “Ley Dafne” para regular estas escuelas y borrar la palabra “militarizado”. Mario Delgado, secretario de Educación del país, ordenó cerrar más de sesenta planteles, pero el nombre que casi nadie repite es el de Miguel Ángel Valdez García, secretario de Educación de Tamaulipas. 

La SET que él dirige es la que autoriza, inspecciona y vigila esas escuelas privadas. Aquí el punto ciego: hoy Valdez García anuncia que “reforzará la supervisión”. ¿Reforzar qué? Doenitz operaba en su estado, bajo su vigilancia, cuando murió Dafne. Nadie ha nombrado todavía al funcionario que firmó ese permiso. Y en Reynosa, padres y alumnas defienden la disciplina; tienen razón en algo: el problema nunca fue el nombre, fue la vigilancia ausente. La pregunta incómoda: si Valdez García apenas ahora va a inspeccionar, ¿quién responde por lo que no inspeccionó?

¡¡Yássas!!

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