Pasaporte Joven: entre la oportunidad y lo pendiente
Sección Editorial
- Por: Protágoras Tamaulipeco
- 12 Agosto 2026, 02:00
El gobernador Américo Villarreal Anaya puso en marcha el Mes de la Juventud y presentó Pasaporte Joven, una aplicación con descuentos, cursos y convocatorias. La iniciativa es útil y suma en el papel.
Conviene, sin embargo, mirarla en su contexto real, un poco más allá del acto protocolario. El secretario del Trabajo, Luis Gerardo Illoldi Reyes, destacó que el empleo formal supera la media nacional. El dato es cierto, pero incompleto: el INEGI también ubica a Tamaulipas frente a un reto persistente de informalidad.
Una aplicación de beneficios no sustituye la creación de empleo estable, con contrato y seguridad social, que es lo que la mayoría de los jóvenes aún busca. Hay, además, un desafío que no apareció en el templete. Tamaulipas figura entre las entidades con más personas desaparecidas del país, según registros y colectivos de búsqueda, muchas de ellas menores, en un contexto nacional de reclutamiento forzado.
Mientras Oscar Azael Rodríguez Perales, director del Itjuve, anunciaba ferias, conciertos y rallys, ese es el problema de fondo que más pesa sobre la juventud. Vale también leer el momento político. La nutrida presencia de poderes como el Tribunal, Congreso, Fiscalía y Guardia Nacional y el énfasis en las juventudes ocurren rumbo a 2027, cuando el voto joven se vuelve una cuota electoral decisiva para Morena y sus aliados.
Certificar competencias y ampliar oportunidades es un paso correcto.
La pregunta que queda abierta es más exigente: ¿bastará una aplicación para responder a los retos de empleo digno y seguridad que hoy enfrentan los jóvenes tamaulipecos?
EL GAS NUESTRO DE CADA DÍA: TAMAULIPAS PAGA LA CUENTA
Hablemos claro, como en la mesa del café. México le compra a Estados Unidos tres de cada cuatro moléculas de gas que quema. Para soltarse de esa correa, la presidenta Claudia Sheinbaum destapó lo impensable: fracking. Su comité de 54 expertos entregó diez recomendaciones y descartó la cuenca Tampico-Misantla. ¿Dónde sí? En Burgos, aquí, en el norte de Tamaulipas.
Y los pozos piloto podrían arrancar tan pronto como en septiembre, según Reuters. Hasta ahí, el discurso oficial: soberanía energética. Pero mira los cabos sueltos. Primero: aunque exprimamos cada pozo, la propia Secretaria de Energía, Luz Elena González, admite que la dependencia solo bajaría de 75% a 50%. Media independencia no es independencia.
Segundo, lo que no dicen en Palacio: el fracking traga agua, y Tamaulipas es tierra de sequía. Recomiendan usar agua salada, correcto, ¿pero quién vigila que así sea?
Tercero, el silencio. La decisión es federal, el riesgo es tamaulipeco, y nuestro gobernador Américo Villarreal no ha fijado postura sobre quién carga el costo. Nos venden que dejaremos de depender de Texas. Tal vez. Pero el gas fracturado saldrá más caro, y hasta la tecnología para sacarlo viene del norte que queremos dejar.
La pregunta incómoda: ¿soberanía para quién?
¡¡Yássas!!
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