Opinión

Permiso para soñar… aun siendo mamá

Sección Editorial

  • Por: Marysol Flores
  • 13 Agosto 2026, 02:01

Queridos lectores:

Esta semana quiero platicarles de un proyecto para el que me he estado preparando durante las últimas seis semanas y que, sin esperarlo, terminó convirtiéndose en un enorme regalo personal. Precisamente de esto hablamos también en el podcast de Familia Viva de esta semana, donde tuvimos como invitados al director y a la coreógrafa de Annie, el Musical, Alberto Familiar y Renata Cantú. Por si quieren escucharlo, creo que les va a gustar mucho.

Quienes nos siguen desde hace casi diez años en FamiliaViva.mx saben que, además de compartir herramientas y contenido, hemos compartido nuestro propio testimonio como familia. Y uno de los pilares de nuestra familia siempre ha sido el arte.

En otras ocasiones he dedicado esta columna a contarles sobre las participaciones de mi esposo en diferentes obras de teatro y cómo mis hijas y yo lo hemos acompañado para que pueda cumplir ese sueño al mismo tiempo que es papá y esposo.

Esta vez me tocó a mí.

A finales de junio decidí audicionar para Annie, el Musical como un reto personal y sin esperar absolutamente nada a cambio. Pero la vida te sorprende y, a veces, creo que Dios te manda experiencias simplemente para apapacharte el corazón y ayudarte a seguir creyendo en ti.

Eso ha sido Annie para mí.

Voy a participar como parte del ensamble, interpretando diferentes personajes, bailando, cantando y actuando. Pero la cereza del pastel llegó cuando me pidieron ser cover de Miss Hannigan, la mujer encargada del orfanato de Annie y uno de los personajes más divertidos que una actriz puede interpretar.

El teatro ha sido parte fundamental de nuestra historia como pareja y como familia. De hecho, mi esposo y yo nos conocimos arriba de un escenario. Quizá por eso regresar tantos años después tiene un significado todavía más especial.

Durante seis semanas he dedicado gran parte de mis tardes y noches a practicar, ensayar y retar cada neurona de mi cerebro para ensamblar canto, baile y actuación, algo que no hacía a este nivel desde mis épocas de preparatoria y universidad.

¿Qué me enseñó volver al teatro a mis 45 años?

Me enseñó a volver a verme. A creer en mis capacidades, agradecer los dones y atreverme a compartirlos. Me recordó también el increíble poder del trabajo en equipo: cómo un grupo de desconocidos puede convertirse, en cuestión de semanas, en una nueva familia. Mis compañeros han sido contención, apoyo, abrazos, complicidad y esa mirada de confianza que a veces necesitas para decirte: “Sí puedo”.

También me recordó que las cosas que amamos y soñamos cuestan. Requieren trabajo, empeño, estudio, repeticiones, cansancio y sacrificios. Incluso dejar de ver durante largas horas a tus hijas y a tu esposo.

Pero quizá el aprendizaje más importante ha sido este: ser mamá no significa dejar de tener sueños propios.

Nuestros hijos también necesitan vernos intentando. Necesitan vernos aprender algo nuevo, equivocarnos, cansarnos, levantarnos y volver a empezar. Necesitan descubrir que mamá, además de ser mamá, sigue siendo una mujer con sueños, talentos, miedos, retos y ganas de crecer.

¿Por qué hacer un musical a esta edad? Porque los sueños no tienen fecha de caducidad.

Y porque, además, los valores de una obra como Annie, que en 2027 cumplirá 50 años, se alinean maravillosamente con muchos de los valores que promovemos desde Familia Viva.

Annie es un musical profundamente familiar. Su protagonista es una niña de apenas 11 años que, con valentía, esperanza y una extraordinaria manera de mirar la vida, logra transformar la realidad de quienes la rodean en medio de la Gran Depresión de los años treinta. Incluso llega a conocer al presidente de Estados Unidos e influir, desde su mirada de niña, en los adultos que toman decisiones.

Y eso me conecta con algo en lo que creo profundamente: el enorme valor de nuestras infancias. Voltear a ver a los niños, escucharlos, respetar su dignidad, cuidarlos y acompañarlos, pero también permitir que nos cuestionen, nos enseñen y nos transformen.

Tenemos, además, la enorme oportunidad de compartir escenario con actores profesionales como Héctor Suárez Gomís, Warbox, Mariana Dávila, Morena Valdés y Mónica Duarte, la gran Miss Hannigan, cuyo personaje tendré el enorme honor de interpretar el domingo 23 de agosto, en las funciones de la 1:00 y las 5:00 de la tarde.

Annie, el Musical se presenta del 19 al 23 de agosto en el Auditorio San Pedro. Los boletos están disponibles en www.arema.mx y, por supuesto, nos encantaría verlos ahí.

Gracias a cada integrante del elenco por convertirse en familia durante estas semanas. Gracias por la complicidad, los abrazos, las miradas de confianza y las nuevas amistades. Gracias también a los productores, Diego Cantú (@lagranaudiencia) y Alberto Familiar (@albertofamiliarco), por tener la valentía de montar un proyecto de esta magnitud y apostar por el teatro.

Y, sobre todo, gracias a mi esposo y a mis hijas. Esta vez les tocó estar del otro lado: esperarme, acompañarme y darme espacio para ausentarme algunas tardes y noches para perseguir un sueño.

Tal vez de eso también se trata formar una familia: no de renunciar a quienes éramos antes de convertirnos en papás y mamás, sino de acompañarnos para seguir descubriendo quiénes podemos llegar a ser.

A mis 45 años, Annie me recordó algo que quizá necesitaba volver a escuchar:

Tenemos permiso para seguir soñando.

Tenemos permiso para volver a empezar.

Tenemos permiso para subirnos otra vez a un escenario.

Aun siendo mamá.

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