Los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social están muy descontentos con el Gobierno federal por presuntas violaciones a su contrato colectivo de trabajo, considerado la Carta Magna de la vida sindical de la institución, pues establece las condiciones que rigen sus prestaciones y aumentos salariales.
Recuerdo muy bien que, en los años setenta, quienes trabajaban en dicho órgano federal de salud gozaban de condiciones privilegiadas en materia de remuneraciones y prestaciones; no se diga del aguinaldo. ¡Qué tiempos aquellos, llenos de bonanza!
Indudablemente, era un sindicato unificado y fuerte el de aquella época. La relación obrero-patronal estaba tersa y muy bien “cuidada”; respeto mutuo producto de una estabilidad laboral a los inicios de esos bellos “setenteros”. Tiempos de los inicios del presidente Luis Echeverría Álvarez. Temporada presidencial en la que los maestros de México ganaban un salario digno y decoroso. Incluso, la relación con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) estaba “muy estrecha”. Para rematar de gusto, muchos docentes, con su simple talón de pago quincenal, acudían a una agencia de autos y les soltaban a crédito el auto de su gusto.
Sin embargo, el tiempo pasa y las devaluaciones de nuestra moneda “sacuden la economía mexicana”, así como las relaciones sindicales de casi todo el sector público. El IMSS y el SNTE no fueron la excepción. Este último conservó su hegemonía y unidad muy a pesar de la presencia “espontánea” de la CNTE en 1979.
Probablemente, por los malos manejos administrativos gubernamentales subsecuentes, el IMSS (y el ISSSTE) han entrado en crisis de abasto de suministros médicos hospitalarios y sus respectivos medicamentos. Las quejas de pacientes de ambas instituciones médicas nacionales son una constante. Los hoy quejosos trabajadores del IMSS están evidenciando esta afirmación penosa y, más que eso, dolorosa.
Las calles de las principales ciudades de la nación se ven congestionadas debido al tráfico obstruido por las movilizaciones que están in crescendo por parte del personal activo del IMSS. Los reporteros no se dan abasto con las entrevistas llenas de impotencia, ante el ojo del público mexicano, que está a la expectativa de la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ya estamos en año electoral, recordemos eso.
Así las cosas, es de pronósticos reservados el resultado de estas manifestaciones de trabajadores del sector salud oficial; la evidencia nos deja hartas reflexiones a los docentes para entrar de lleno al análisis en materia de seguridad social, para conocer a ciencia cierta “en dónde estamos parados con el ISSSTE” y hacer propuestas “profundas” en el próximo Congreso Nacional magisterial convocado por la dirigencia nacional para llevarse a cabo los días 7, 8 y 9 de enero de 2027 en la CDMX.
Es el lugar y espacio legal para hacer llegar los “sentimientos seccionales” que, a su vez, se celebrarán previos a enero de 2027. Ardua, intensa y altamente responsable labor sindical se tendrá en los congresos seccionales para profundizar, plantear y armar un documento serio y puntual para exigirle al gobierno federal mejoría en materia de salud, medicamentos, protecciones médicas en casos especiales, entre otras muchas cosas que, según la convocatoria, están contenidas para su construcción y posterior ejecución. Sin olvidar la jubilación digna y decorosa para todos los trabajadores de la educación.
Es indispensable la participación activa y cultivada para fabricar ponencias y posicionamientos sindicales realistas y contundentes.
“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.
La verdad como es. Se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
