¿Qué nuevas ideas empresariales puede diseñar Samuel García en su gira por Corea del Sur?
Sin Censura
Hoy llega Samuel García a Seúl. Su visita a Corea del Sur es parte de la gira por Asia para consolidar inversiones y posicionar al estado de cara al Mundial 2026.
Como he comentado en una entrevista reciente, el gobernador ha concertado reuniones con directivos de Kia, Hyundai y otras grandes corporaciones surcoreanas para amarrar más de diez nuevos proyectos de expansión industrial. He analizado la integración de cadenas de suministro locales que pretende concretar Samuel García.
Entiendo que la agenda combina dos objetivos claros: atraer inversión extranjera directa en sectores de alta tecnología y promover a Monterrey como sede del Mundial de Futbol, invitando a turistas y autoridades coreanas.
¿Funciona esta estrategia de Samuel? Claro que sí. Basta ver cómo los jugadores de la selección de Irak regresaron a su país para ser recibidos en audiencia pública con el primer ministro y lo hicieron portando cada uno un sombrero norteño. “¡Ya son ustedes de Nuevo León!”, les dijo el primer ministro.
Nuevo León ya alberga más de 270 empresas surcoreanas, con una inversión acumulada superior a los $3,200 millones de dólares, destacando las plantas de Kia Motors y Hyundai, que generan cientos de miles de vehículos al año, además de proveedores como Hyundai Mobis, LG Electronics, Doosan Bobcat y firmas de autopartes como Nifco, Kunhwa y Dy Auto.
La reapertura de la oficina de KOTRA en Monterrey en febrero reforzó este ecosistema virtuoso, y la gira actual convertirá el nearshoring en una plataforma para subir peldaños tecnológicos, en lugar de quedarse en ensamblaje simple.
Soy un lector asiduo de los libros del economista coreano Ha-Joon Chang, autor de Kicking Away the Ladder, donde expone cómo los países hoy ricos usaron protección industrial y un Estado desarrollista para crecer.
Nuevo León podría avanzar en su transformación, con su actual boom industrial, hacia un desarrollo estructural sin precedentes mediante un gobierno estatal desarrollista que desafíe las ventajas comparativas estáticas y dirija recursos hacia industrias nacientes de mayor valor agregado.
Chang argumenta que las regiones que crecieron rápido, como Corea del Sur, lo hicieron protegiendo temporalmente sectores estratégicos, dirigiendo el crédito paciente y exigiendo disciplina exportadora y transferencia de tecnología, algo que Samuel García negociará en Seúl a través de joint ventures. Quizá sea una buena oportunidad para que las filiales mexicanas adquieran al menos 40% de propiedad intelectual en áreas como baterías para climas áridos o sensores para manufactura inteligente.
Otra propuesta original sería crear el fideicomiso que yo llamaría “Escalera del Desierto”, financiado con un pequeño gravamen sobre utilidades de maquiladoras, para que desarrollen tecnologías de resiliencia hídrica y bioeconomía, convirtiendo nuestra escasez de agua en una ventaja competitiva global.
¿Otra idea changiana adaptada? Otorgar créditos a largo plazo condicionados a metas de productividad e innovación en semiconductores para vehículos autónomos y materiales ligeros, mientras una élite de burócratas identifique tendencias tecnológicas y arme consorcios público-privados con pactos de desempeño anuales.
El nearshoring de Nuevo León pasará de la etapa de llegada de fábricas a convertirse en una escalera irreversible hacia una economía más sofisticada y menos vulnerable a shocks externos.
