¿Por qué ahora tenemos que hablar de partidos políticos líquidos en Nuevo León?
Sección Editorial
- Por: Eloy Garza
- 25 Mayo 2026, 04:59
En Nuevo León los partidos dejaron de ser identidades sólidas.
¿En qué se han convertido? En estructuras líquidas, intercambiables, usadas como tránsito por aspirantes que buscan la mejor brecha rumbo a 2027.
Lo describe Zygmunt Bauman y se aplica muy bien a la política de Nuevo León: instituciones cada vez más líquidas y ciudadanos cada vez más desafectos.
El espectro es nacional: 8 de cada 10 mexicanos dicen no ser leales a ninguna sigla. Y cuando desaparece la lealtad partidista, también desaparece el costo de cambiar de siglas.
Por eso no es casual que figuras como Ricardo Monreal hablen ya de retiro político; Adán Augusto López pierde presencia en medio de rumores, crisis y desgaste. Sé de buena fuente que lo internaron ayer por una afección cardiaca en Edomex y está en la lista de próximos enviados a EUA.
Los operadores duros del viejo ciclo empiezan a desdibujarse.
Y Nuevo León es el laboratorio más claro de esa transición.
Los aspirantes compiten en un escenario donde las alianzas ya no son ideológicas: son tácticas.
No importa el partido, sino quién ofrece estructura, financiamiento y, de los males, el menor.
Esta política líquida profundiza el cinismo ciudadano. Porque, si todo parece una simple negociación de posiciones, la gente deja de creer en cualquier proyecto colectivo.
La elección deja de tratarse de ideas para convertirse en administración de percepciones y gestión de emotividades.
La disputa rumbo a 2027 no será entre Morena, MC o PRI. Será entre quienes logren ofrecer certidumbre en medio de tanta fluidez y quienes sigan apostando a partidos que ya dejaron de ser refugios ideológicos para convertirse en plataformas temporales de poder.
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