¿Qué futuro le depara al SNTE de cara a la segunda parte del siglo XXI?
Entre profes y Política
Esta interrogante está acaparando los comentarios en todo México, en el mundo magisterial, dada la inminente renovación del cuadro de dirigencia nacional en el sindicato más grande de América Latina, el SNTE. Esta organización, constituida en 1943 dentro del mandato presidencial de Manuel Ávila Camacho, fue producto de la unificación de las distintas facciones de “sindicatitos” de maestros que había en la República Mexicana y que, por iniciativa del primer jefe de la nación de ese entonces, lograron conjuntarse todos ellos en uno solo. Este es el verdadero origen: distintos puntos de vista en uno solo, con inclusión, tolerancia, diálogo y construcción de acuerdos. ¿Acaso la frase del actual dirigente, “volver al origen”, a esto se refiere?
A partir de ese tiempo, el SNTE se ha caracterizado por ser brazo electoral del gobierno en turno. Su consolidación como fuerte estructura sindical obedeció “a su lealtad” al régimen de gobierno priista, siendo este el otrora partido político hegemónico hasta el año 2000. Aunque, de muerto, resucitó en el 2012.
Sin embargo, ya en el período sexenal panista de Vicente Fox Quesada (sí, con “s”) y bajo la dirigencia de la exlideresa —polémica, por cierto— Elba Esther Gordillo Morales, el SNTE siguió “mandando galleta”. Incluso, bajo el mandato del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, también panista, continuó con su postura de mercadería electoral. Estigma que hasta estos días tiene. SNTE: pobre “rico pobre”.
Se tiene que reconocer, aunque a muchos agremiados les cause comezón la siguiente aseveración: dentro del período de “la maestra” se lograron concretar las más significativas conquistas sindicales. Ahora bien, y dentro del mismo contexto, lanzamos la interrogante que también causará escozor: ¿cuántas y cuáles han sido las conquistas sindicales de los periodos subsecuentes a Gordillo Morales? No es por ponerle clavo y pimienta negra al guiso, solo es poner los puntos a las íes.
Ahora bien, la debacle de esta poderosa organización de representación sindical mexicana fue entrando el PRI, nuevamente, al Poder Ejecutivo federal. Enrique Peña Nieto y el grupo de élite conservador y de ultraderecha no le perdonaron a doña Elba Esther “la traición de jugar la Presidencia de la República a favor del PAN”. Nombremos al pan, pan; y al vino, vino.
A ver, siendo honestos con la narrativa: si bien es cierto que la CNTE nace dentro del periodo sindical del otrora líder moral del SNTE, Carlos Jonguitud Barrios, ese brazo disidente sindical “negoció” muy bien posiciones políticas dentro de la estructura de “la Maestra”, dada la visión de unificación y pluralidad que ella tenía. Todo estaba bajo su control. A su modo, sí; pero lo tenía. ¿O no?
Continuando con la crónica, el SNTE, desde Peña Nieto hasta la fecha, no ha obtenido nueva conquista sindical. ¿Ha sobrevivido nada más? Así es, en efecto. Incluso, los defensores de su liderazgo determinan que basta con mantener la supervivencia, que es suficiente así. ¿Acaso no se dan cuenta que ya no tiene bajo su control a la totalidad de las secciones sindicales del país? Como, por ejemplo, ambas secciones del estado de Zacatecas: las elecciones las ganaron huestes de la CNTE.
Dentro de nuestra óptica, al SNTE no le queda mas opción que abrirse a la negociación para integrar una Asamblea de Dirección Nacional de carácter plural. Ándale, para que ahora sí sea eso de “volver al origen”, donde “todos seamos uno; y uno seamos todos”. ¿No lo creen así? A ver qué piensa la presidenta Sheinbaum al respecto y el grupo “burbuja” que actualmente rodea a Cepeda Salas. Eso es si no quiere dejar de trascender. La verdad, como es. Se tenía que decir, y se dijo. Hasta la próxima.
