Se ha derramado la última gota de un vaso que estaba conteniendo muchos temas relacionados con el arte desde los últimos dos meses, ya sea a nivel internacional o nacional.
Podemos recapitular desde el tema de la identidad del grafitero Banksy (ya hablamos de este tema por aquí), también que el pasado 15 de abril fue el Día Internacional del Arte oficializado por la Unesco en 2019, para terminar con una colección de arte mexicano que se quieren llevar a España.
Nos guste o no, nos dediquemos o no al arte, hemos de decir que desde hace un mes en México todos nos convertimos en expertos y críticos de arte, debido a que salió a la luz el tema de una famosa colección llamada Gelman.
Los Gelman fueron un matrimonio que llegó a México, amantes del arte y que, aprovechando sus recursos económicos, y su relación con grandes círculos artísticos del México de los 50, compraron muchas pinturas que artistas de ese tiempo estaban haciendo de forma experimental o que, sin ser tan famosos, creaban por el simple hecho de expresión.
Gracias a eso llegaron a tener la mejor colección de arte moderno de México. Fallecen y a quien dejan el legado (según lo que dice la historia hasta hoy) comercializó, por no decir que lucró con eso, y vendió derechos, propiedades y un sinfín de situaciones.
Aunque las obras sean de particulares, por tener una fuerte carga histórica y cultural que representa mucho para México, deben pasar por filtros culturales institucionales antes de que se haga algo. Todo esto para llegar al punto en el que estamos hoy.
La familia Zambrano, propietaria de Cementos Mexicanos (Cemex), mantiene la propiedad de la colección Gelman tras adquirirla a la Fundación Vergel en 2023. Esta familia había negociado con el Banco Santander para que desde el 2026 el banco siguiera gestionando, resguardando, preservando y exhibiendo las casi 200 obras de arte moderno, bajo el nombre “Colección Gelman Santander”.
El acuerdo también incluye la exhibición de las obras en el Faro Santander en España, espacio que se inaugurará prontamente. Y en letras chiquitas, dice que la colección pudiera retornar a México cuando se estipulase.
El grito en el cielo se dio, porque hay muchos acuerdos en lo oscuro, trámites oficiales no realizados y mucho, pero mucho dinero de por medio. Pero lo más triste es que en una de esas, las obras nunca vuelvan a pisar suelo mexicano, y que si quisiéramos ver obras de Diego Rivera o Frida Kahlo, tengamos que ir a España. Veremos en qué acaba esto.
Por lo pronto, he de decirles que en el Museo MARCO, gracias a grandes emporios regios, hay una colección igual de importante que la Gelman, donde se pueden admirar Riveras, Tamayos, Siqueiros, Remedios Varo, Zárragas.
¿Pero saben qué es lo triste? Que las salas están vacías. Mientras el Museo de Arte de México, por el chisme de la colección Gelman, está a reventar, aquí pude hasta conversar con los cuadros.
