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Opinión

¿Gana o pierde Nuevo León con la entrega de presos mexicanos a EUA? 

Sin Censura

De los 37 presuntos integrantes de organizaciones criminales mexicanas extraditados recientemente a EUA, al menos dos de ellos —Ricardo González, alias “El Ricky”, y Heriberto Hernández, alias “El Negrolo”— incidían en el espectro territorial de Nuevo León. 

¿Hay una correlación entre estas detenciones y el descenso significativo de la criminalidad en nuestro estado? Evidentemente, sí. 

En total, van 92 extraditados de alto perfil en menos de un año.  Me he topado con colegas analistas que se quejan de una aplicación asimétrica de la teoría geopolítica del realismo ofensivo, que mencionaré más adelante. 

Sin embargo, nada atenta más contra la soberanía de un país que ceder parte sustancial de su territorio a bandos delincuenciales. De seguir esa tendencia, acabaríamos en la ingobernabilidad o en Estado fallido. 

Dicho de otro modo, no hay mal que por bien no venga. 

Mi Judas me dijo que esta coordinación entre autoridades mexicanas y estadounidenses —Departamento de Justicia, DEA y FBI— se debió a una iniciativa directa de Omar García Harfuch. Públicamente, se presentó como un esfuerzo bilateral para combatir el crimen organizado transnacional, especialmente el tráfico de fentanilo. Sin embargo, la propuesta de García Harfuch trajo a México directamente a Kash Patel, director de la CIA —el noveno en la sucesión de este organismo de seguridad— y fue avalada por el propio presidente Donald Trump. 

¿Pierde México con esta, que es la mayor entrega de capos en años, superando las de febrero (29 presos) y octubre (26 presos) de 2025? Por supuesto que no. 

¿Nos degradamos como país soberano si enviamos a nuestro vecino del Norte a estos líderes regionales del narco (“jefes de plaza”), operadores logísticos, financieros y sicarios? Desde luego que no. 

Ganamos más de lo que perdemos los nuevoleoneses —y también los mexicanos— con esta teoría del “realismo ofensivo”. Se trata de un clásico bandwagoning (subirse al carro, en inglés”): alinearse con el hegemón, con la gran potencia vecina —al menos hasta la fecha— para ganar seguridad y cooperación en migración, comercio e inteligencia, mientras se evitan sanciones económicas que golpearían duro a México. 

Al final, es cooperación forzada por el desbalance de poder, pero benéfica para nosotros.

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