Ayer, un centenar de venezolanos se reunieron en el monumento a Simón Bolívar, en la COLONIA CHEPEVERA de Monterrey. Celebraron la detención de Nicolás Maduro por el gobierno de DONALD TRUMP. Bien por ellos.
Los venezolanos forman una comunidad tan grande en Monterrey que a la colonia Cumbres ya se le conoce como Cumbrezuela.
Antes de que retornen a su país de origen, ahora que ya se vive allá la libertad —nada como el hogar de uno—, vale la pena que estos venezolanos radicados temporalmente en Nuevo León ponderen algunas advertencias.
Hace tiempo le presté a un matrimonio de Caracas, residentes de Cumbrezuela, una novela que compré en Buenos Aires hace un par de años.
Aclaro que fue en calidad de préstamo, no de regalo, así que estoy seguro de que antes de retornar felizmente a su patria me regresarán el volumen de marras.
La novela se titula: “Los hermanos siniestros” de la escritora Ibeyise Pacheco, y trata del ascenso al poder chavista de Delcy y Jorge Rodríguez.
La primera desempeñó muchos cargos en el gabinete de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro y ahora es la encargada oficial —digamos que de membrete— de la transición del poder o del régimen bolivariano a EUA. Ya se verá en qué acaba este sainete. El segundo es su hermano, el psicoanalista Jorge Rodríguez.
La novela trata de las transas, sobornos, lavado de dinero y crímenes de los dos hermanos al amparo del poder chavista. Yo recuerdo la sentencia que le di a este matrimonio tras regalarle el libro: “Roma no paga traidores”. Pero en este caso, Roma, es decir, EUA, es decir, Trump, sí paga traidores al régimen chavista. No sé por cuánto tiempo ni en qué medida.
¿Por qué lo vi venir? Porque era obvio. Trump tiene sus defectos, pero nunca miente. Hace lo que dice. Su afecto por María Corina Machado, la flamante Premio Nobel de la Paz, es inexistente. No goza de su simpatía. ¿Por qué? No sé.
En cambio, durante un par de décadas, el psicoanalista Jorge Rodríguez —el más inteligente y sagaz de los dos hermanos— se ha encargado de cumplir un plan que nunca ha escondido: la denomina “estrategia de normalización”. Consiste en entablar negociaciones con todas las potencias del mundo, con empresarios y jeques, para supuestamente ayudar a Maduro a gobernar. En realidad, la estrategia de normalización se trataba de ayudar a los hermanos a sobrevivir cualquier crisis fatal del régimen.
Ya lo consiguieron. ¿A qué precio? Lo ignoro. Están al servicio de Trump y junto con Marco Rubio garantizarán la gobernabilidad de Venezuela, quizá a costas de sus propias cabezas y de alguna que otra aportación pecuniaria.
Ningún régimen se acaba quitando a la cabeza. Los problemas de transición apenas comienzan. ¿Son un problema que se finge solución los hermanos Rodríguez? Sí. Ya se verá.
