Opinión

Presión, historia y un boleto al Super Bowl

Sección Editorial

  • Por: Yvette Serrano
  • 23 Enero 2026, 01:30

La NFL entra en su fase favorita: cuando deja de ser un espectáculo amable y se convierte en un deporte cruel.

Se acabaron los discursos optimistas, los proyectos en construcción y las excusas bien intencionadas. Enero no perdona.

Treinta y dos equipos arrancaron en septiembre de 2025 soñando con llegar al Super Bowl. Hoy quedan cuatro. 

El domingo por la noche sólo dos validarán su proyecto; los otros volverán a casa con la frase más reciclada de la liga: “Estuvimos cerca”.

Los cruces no carecen de historia: Patriots contra Broncos por la Conferencia Americana y Seahawks frente a Rams por la Nacional.

Franquicias con pasado glorioso, con anillos en la vitrina y con cuentas pendientes. Algunas regresan a un sitio que no visitaban desde hace años; otras intentan demostrar que su presente no es una casualidad. Aquí vamos…

NUEVA INGLATERRA VS. DENVER LOS NOMBRES CAMBIAN, LA PRESIÓN NO

Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que este duelo significaba Tom Brady contra Peyton Manning, una rivalidad de élite que marcó una época. Hoy, la NFL nos presenta otro guión, menos glamouroso, pero igual de intrigante.

Drake Maye ha sido la gran sorpresa de la temporada. Tomó a unos Patriots que iniciaron 1-2 y los transformó en una máquina que ganó 15 de sus últimos 16 partidos, Playoffs incluidos. 

En su segundo año ya es candidato a MVP. Nadie lo tenía en el radar… salvo las estadísticas.

Del otro lado aparece Jarrett Stidham, una historia que la liga adora vender: suplente eterno, exPatriot, titular inesperado tras la fractura de tobillo de Bo Nix en tiempo extra la semana pasada, y ahora a un partido del Super Bowl. Hollywood estaría orgulloso.

El contexto, sin embargo, es menos romántico. 

Nueva Inglaterra llega con marca perfecta como visitante (8-0), pero con un dato que incomoda: 0-4 históricamente en Playoffs ante Denver.

Además, Maye ha jugado al límite del error en la postemporada: 10 capturas, 31 presiones y seis balones perdidos en dos partidos. En enero, eso suele cobrarse caro.

Los Patriots necesitan más de Stefon Diggs y Hunter Henry. Han cumplido, sí, pero sin dominar. Y confiarse, porque el rival no tiene a su quarterback titular, suele ser el primer paso hacia la eliminación.

Denver, sin Nix, pierde dinamismo, pero no carácter. La defensa sigue siendo el sello y Sean Payton sabe esconder carencias mejor que nadie. 

Stidham no es un atleta, pero tiene brazo y precisión si no se le presiona. Y hay algo que siempre juega en enero: la sorpresa.

Favorito: Broncos. No por glamour, sino por contexto.

RAMS VS. SEAHAWKS LA DIVISIÓN NO ADMITE MENTIRAS

Este es el partido que nadie quiere perderse. Dos rivales divisionales, dos duelos cerradísimos en temporada regular y un boleto al Super Bowl en juego.

Para los Rams sería volver al escenario que ya conquistaron en 2021. Para Seattle significaría confirmar que el futuro ya llegó y que el pasado quedó atrás.

Los antecedentes dicen poco y mucho a la vez. En Los Ángeles, Seattle se llenó de errores y cayó por la mínima. En la revancha, protagonizó una remontada tan furiosa como inevitable. 

Este será el tercer enfrentamiento y apenas la tercera vez en la historia de la NFL que equipos que dividieron la serie con un margen combinado de un punto o menos se enfrenten por el Campeonato de Conferencia.

Seattle llega con un dato clave: presiona como pocos sin blitzear. Tiene la cuarta tasa de presión más alta de la liga y no depende de una sola estrella. Y eso es especialmente relevante cuando enfrente está Matthew Stafford, quien registra el peor rating bajo presión entre los quarterbacks que siguen con vida en estos Playoffs.

Sería injusto no mencionar a Sean McVay, uno de los mejores entrenadores de la NFL actual. 

Estratégico, creativo y con un historial que lo respalda. Sus Rams siempre compiten. Siempre.

Aún así, este partido huele a momento especial para Seattle.

Mi elección: Seahawks.

EPÍLOGO

La NFL, en enero, se vuelve honesta. Te exhibe. Te mide. Te cobra errores acumulados durante meses. Aquí no ganan los discursos ni los nombres, ganan los que resisten la presión.

El domingo sabremos quién sigue soñando… y quién despierta abruptamente.

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