En política, la lealtad se mide en los días difíciles, no en las fotos de campaña. Y estos son días difíciles para Morena.
El reportaje del New York Times no acusa formalmente a nadie, pero retrata algo más delicado que una culpa: la desconfianza puesta.
Según el diario, al menos una decena de mandatarios y legisladores de Morena ofrecieron ser informantes… contra sus propios compañeros, buscando adelantarse a investigaciones que temen. Entre los mencionados como objetivos de pesquisas estadounidenses figuran los gobernadores Alfonso Durazo y Américo Villarreal.
Aquí conviene una analogía sencilla. Un partido es como una casa con muchos cuartos: mientras la puerta principal esté cerrada, cada quien presume hermandad. Pero cuando alguien empieza a pasar notas por debajo de la puerta a los vecinos, la unidad deja de ser un valor y se vuelve un discurso.
El llamado a “cerrar filas” suena bonito; el problema es cuando las filas se cierran unas contra otras. El gobierno de Tamaulipas hizo lo institucionalmente esperable: negar. Lo hizo de forma categórica, absoluta y contundente, y subrayó que no existe acusación ni notificación oficial. Es una defensa legítima y, en lo legal, correcta: sin expediente público, nadie es culpable.
Pero hay un matiz que honra al gobernador y conviene reconocer: Villarreal niega todo sin paralizar su tarea. Sigue gobernando, sigue haciendo política, sigue entregando obra. Esa es, quizá, la respuesta más sólida frente a un señalamiento sin pruebas: gobernar mejor que el ruido que lo rodea.
El reto, sin embargo, no es suyo solo. Es de Morena entero. Porque ningún muro externo derriba a una casa tan rápido como las grietas que vienen de adentro.
NINFA YA CALIENTA MOTORES (AUNQUE DIGA QUE NO)
Hay una regla no escrita en la política: cuando alguien insiste en que “solo está enfocada en su trabajo”, conviene revisar su agenda de fin de semana.
Ninfa Cantú Deándar, secretaria de Desarrollo Económico de Tamaulipas, juntó alrededor de 220 líderes sociales de Nuevo Laredo y les habló de la construcción de un proyecto a futuro basado en la unidad, el trabajo territorial y la participación ciudadana. Traducción para los que no hablan en clave: eso no es una junta de oficina, es un ensayo general.
El punto ciego está en el contraste. En el escenario oficial mantiene el guion de corbata, “Estoy enfocada en ser secretaria de Economía”, pero cuando la atajan de banqueta suelta otra cosa muy distinta: “yo no declino nada; yo estoy bien puesta”. Y una frase así no se dice por accidente.
Es la diferencia entre lo que se declara y lo que de verdad se está cocinando. Piénselo así: el árbitro todavía no pita el arranque, el proceso para renovar las 43 alcaldías inicia hasta septiembre, pero ella ya está trotando en la cancha y saludando a la afición.
Las campañas no empiezan con el calendario; empiezan con la presencia. Y aquí va el dato picante: quien hoy la arropa en público es la propia alcaldesa, Carmen Lilia Canturosas, que llegó a presentarla como “mi amiga”. En política, que la titular en funciones te aplauda de cerca rara vez es casualidad; suele leerse como pase de estafeta.
Detalle final, casi poético: Ninfa proviene de las redacciones del periodismo fronterizo. Conoce el oficio de construir narrativas. Por eso su movimiento se entiende mejor no como improvisación, sino como una historia que ella misma edita, párrafo por párrafo, rumbo al 2027.
¡¡Yássas!!
