En política, cuando dicen que pronto habrá candidato significa que ya empezó la negociación con los no designados. Eso es lo que ocurre en Morena Nuevo León.
El partido está cerrando la designación de sus coordinadores estatales de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
Quien se quede con esta coordinación deberá zurcir fino; operación cicatriz.
Viene el cargo partidista y de inmediato, si las circunstancias no cambian, viene el regalar heridas.
Morena Nuevo León entra en la hora decisiva. Al corte actual, el oficialismo ya ha avanzado en la definición de buena parte de los 17 estados que renovarán gubernatura en 2027.
Entre las entidades pendientes aparecen Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala y, por supuesto, Nuevo León.
Mientras más se reduce la lista de entidades pendientes, más es la presión sobre nuestro estado. Hablo de que somos de las últimas fichas que la dirigencia nacional de ese partido tiene que acomodar sobre el tablero. Quizá la ficha más importante.
Es la segunda economía estatal del país, el principal enclave industrial del norte y una de las gubernaturas que Morena nunca ha conseguido conquistar.
Ganarla en 2027 tendría un valor que rebasa por mucho Palacio de Cantera.
En Nuevo León están formados varios grupos que difícilmente caben bajo el mismo paraguas.
De ahí que también resultó tan llamativa la reciente reunión encabezada por Alejandro Murat para endurecer la posición de Morena frente al gobernador Samuel García.
Judith Díaz no estuvo ahí y su ausencia provocó especulaciones, pero en realidad tuvo que entrar a quirófano. Está recuperándose, informó al delegado Alejandro Murat, pero éste prefirió no ventilar el problema de salud. Mal de su parte.
La dirigencia nacional tiene que preguntarse quién aparece mejor colocado en una encuesta y resolver quién puede unir a Morena, quién tiene estructura territorial, quién genera menos vetos internos, quién puede crecer fuera del voto duro y quién puede enfrentarse al aparato político que construya Movimiento Ciudadano alrededor de la sucesión de Samuel García.
Ese será el dilema cuando llegue la decisión. La candidatura de Morena en 2027 necesitará votos de García, Escobedo y Guadalupe, pero también penetrar Monterrey y competir en una zona metropolitana donde el electorado cambia de partido con una facilidad que desconcierta a las dirigencias nacionales.
Conforme Morena termine de resolver los estados que todavía mantiene pendientes, Nuevo León irá quedando cada vez más expuesto sobre la mesa de la dirigencia nacional.
El margen para seguir administrando las expectativas se reduce. En cuestión de días se revelará el nombre.
