Psicopompos Tercera parte
Sección Editorial
- Por: Guillermo Fárber
- 04 Septiembre 2023, 01:13
Las enseñanzas de Don Juan XVII, el tonal y el nagual/ sèptima parte, el nagual humano/ segunda parte (tomado de shorturl.at/zgtz8)
“El nagual y el tonal. Una vez te dije que esos dos puntos estaban fuera de uno mismo y a la vez no lo estaban. Esa es la paradoja de los seres luminosos. El tonal de cada uno de nosotros es sólo un reflejo de ese indescriptible, desconocido, lleno de orden: el gran tonal; el nagual de cada uno de nosotros es sólo un reflejo de ese indescriptible vacío que lo contiene todo: el gran nagual”.
- Carlos Castaneda.
“El orden de nuestra percepción es el dominio exclusivo del tonal, solo allí pueden nuestras acepciones tener continuidad, solo allí son como escaleras en las que uno puede contar los peldaños. No hay nada por el estilo en el nagual. Por ello, la visión del tonal es una herramienta y como tal no es sólo la mejor herramienta, sino la única que tenemos”.
“Esta es la explicación de los brujos. El nagual es lo impronunciable. Todos los sentimientos y todos los seres, y todos los uno mismo, que son posibles, flotan en él para siempre, como barcas apacibles y constantes. Entonces la goma de la vida pega a algunos de ellos. Cuando la goma de la vida pega a esos sentimientos se crea un ser, un ser que pierde el sentido de su verdadera naturaleza, y se ciega con el brillo y el clamor del área donde están los seres en el tonal. El tonal es donde existe toda la organización unificada. Un ser entra al tonal una vez que la fuerza de la vida ha unido los sentimientos que se necesiten. Una vez te dije que el tonal empieza al nacer y termina al morir, lo dije porque sé que apenas la fuerza de la vida deja el cuerpo todos esos pedazos aislados o que forman el racimo se desintegran y regresan al sitio de donde vinieron: el nagual.
“Lo que un guerrero hace al viajar a lo desconocido se parece mucho a la muerte, excepto que su racimo de sentimientos aislados no se desintegra, sino que se expande un poco sin perder la unión. En la muerte, sin embargo, todos se hunden en lo profundo y se mueven por su propia cuenta, como si nunca hubieran sido unidad”.
-Carlos Castaneda.
—Eso te demostrará que el ser hechicero no es gran cosa. Isidoro Baltazar es hechicero; ser un hombre de conocimiento es algo diferente. Para ello los hechiceros deben esperar a veces toda una vida.
—¿Cuál es la diferencia? —pregunté.
—Un hombre de conocimiento es un líder —explicó en voz baja, sutilmente misteriosa—. los hechiceros precisan de líderes para guiamos hacia y a través de lo desconocido. Un líder se revela por sus acciones; no tienen precio, lo cual significa que no se los puede comprar, sobornar, adular o mistificar. Se acomodó mejor en su silla, y dijo que todos los de su grupo habían acordado estudiar a los líderes a través de la historia para descubrir si alguno de ellos llegó a justificar su condición de tal.
—¿Ha encontrado usted algunos que lo lograron?
—Algunos —admitió—. los que encontramos podrían haber sido naguales. los naguales son, pues, líderes naturales, hombres de tremenda energía que se convierten en hechiceros agregando un hito más a su repertorio: lo desconocido. Si esos hechiceros llegan a convertirse en hombres de conocimiento no existe prácticamente límite a lo que pueden alcanzar.
—¿Pueden las mujeres…? —No me permitió terminar.
—Las mujeres, como descubrirás algún día, pueden hacer cosas infinitamente más complejas aún.
Ser en el ensueño de Florinda Donner Grau.
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