Opinión

¿Qué es lo que nadie te dirá de la situación legal de Karina Barrón?

Sección Editorial

  • Por: Eloy Garza
  • 12 Marzo 2026, 02:00

“Estoy a favor de la prisión preventiva oficiosa”. Así lo proclamó Karina Barrón el 2 de marzo de 2020, cuando era diputada local de la LXXV (75) Legislatura del Congreso de Nuevo León. Y así lo consignó el Diario de Debates con número: 168-LXXV S.O. 

De hecho, la entonces diputada local Karina Barrón presentó la iniciativa de proyecto que reformaba el artículo 18 de la Constitución Política de Nuevo León en materia de prisión preventiva oficiosa en procesos de carácter penal. La iniciativa fue aprobada por unanimidad, con 36 votos. 

Luego, en febrero de 2021, Barrón intervino en favor del dictamen que fortalecía el uso de la prisión preventiva oficiosa, como medida necesaria “que tenía que actuar en automático” para evitar la impunidad, sobre todo en delitos como la extorsión. 

¡Ironías del destino!

Ahora, Karina está en la cárcel, en el Centro de Reinserción Social Femenil, en Escobedo, Nuevo León. 

¿Se estará arrepintiendo Karina “en automático” de lo que opinaba como diputada local? 

¿Estará arrepintiéndose “en automático” de otras cosas más? 

Lo cierto es que Karina fue confinada, por lo pronto, al área médica de la prisión. 

Aunque hay fuentes que suponen que Karina no reporta malestar alguno. Se dice que su enfermedad puede ser parte de la estrategia de su defensa. Todo es posible. Nada es descartable. 

En razón de que está en el área médica, Karina no come en el espacio denominado “el rancho”. Prefiere comprar sus alimentos y que se los lleven al área médica, separada de las demás reclusas. 

La comida la compra en la tienda FOLAPAC (Fomento Laboral Penitenciario, Asociación Civil), que opera como establecimiento autorizado dentro del centro penitenciario. 

Me dicen algunas fuentes que Karina ya tuvo altercados leves con otras internas, dada la diferencia de trato entre ellas y la exdiputada local. 

Karina pide para sí jabones y cremas especiales. Esta es una forma de privilegio. Pequeña, pero significativa. 

Tampoco la sacan con el resto de las internas a las actividades que, de rigor, deben realizar y dicen que se le asignó cierto personal a su cuidado. El comisario, con toda razón, está al pendiente de su estadía. Vaya uno a saber la verdad. 

Solo con un fallo absolutorio volvería Karina a asumir un cargo público. Sin embargo, recordemos que fue vinculada a proceso al encontrarse acreditado el delito que se le atribuye. 

Si Waldo Fernández no acepta la reparación del daño y no considera satisfecha para él esa medida, es difícil que Karina salga fácilmente; al menos no este próximo 26 de marzo, si acaso más adelante con otra suspensión. 

El anterior escrito de Karina no convenció al senador por una serie de factores. Está en manos de Waldo. Eso parece. 

Dice John Grisham en su novela Legítima defensa: “no te comprometas nunca a ti mismo: es lo único que tienes”. 

De la audiencia del próximo 26 de marzo dependerá todo para Karina Barrón. Saldrá o se quedará recluida en prisión a seguir el proceso. Y, si acaba en esto último, será un camino cuesta arriba. 

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